Un análisis de libros “escépticos” que son para tirar a la papelera (con una dedicación especial para el diario “El Mundo” y “El País”)

Introducción

El “movimiento escéptico” ha estado tan a la moda, que casi han cooptado numerosos medios de comunicación, su negocio predilecto. Para ejemplo, en España existen dos asociaciones que los representan, se trata del Círculo “Escéptico”, dirigido por el biólogo Vicente Prieto y el abogado Fernando Frías Sánchez, y la Alternativa Racional a las Pseudociencias, Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, mejor conocida por ARP-SAPC, con su actual presidente el arqueólogo Alfonso López Borgoñoz, como vice presidente al ingenierio en informática Jorge J. Frías Perles, y como directora ejecutiva se encuentra a la historiadora Antonia de Oñate Lázaro. Veamos la declaración de ambas organizaciones, el CE se define como una organización promotora del pensamiento crítico (según ellos):

“El Círculo Escéptico es una asociación cultural que tiene como finalidad principal fomentar la práctica del escepticismo, entendiendo por éste al pensamiento crítico y racional, como herramienta indispensable para la comprensión del mundo y la toma de decisiones en la vida diaria. Consideramos que una posición intelectual crítica es la mejor herramienta para desenvolvernos en las realidades natural y social, ante la creciente multiplicidad de discursos con pretensión de verdad absoluta que los medios de comunicación difunden.”

Y ahora la declaración del ARP-SAPC:

“ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico (ARP-SAPC) impulsa el desarrollo de la ciencia, el pensamiento crítico, la educación científica, el uso de la razón y el laicismo; promueve la investigación crítica de las afirmaciones paranormales y pseudocientíficas desde un punto de vista científico y racional, y divulga la información sobre los resultados de estas investigaciones entre la comunidad científica y el público en general.”

Es más, ARP-SAPC rinde culto al físico Mario Roberto Bohoslavsky Rojlín, un señor que redactó un tipo de mandamientos verticales que se deben cumplir al pie de la letra. Se trata del manifiesto de ¿por qué somos escépticos? El señor Bohoslavsky intentó poner que si algo no está fundamentado en la razón y la “evidencia” no tiene sentido, porque si lo haces es que eres crédulo y estúpido e infra-humano, un loquito que requiere tratamiento psiquíatrico* (ver anexo al final, caso Daniel Orts). Prácticamente es la calca de los pensamientos de Richard Dawkins, sólo que aplicados a España, veamos un fragmento:

“Los enemigos de la Razón
Lo contrario del escepticismo es la credulidad, y consiste en aceptar como ciertas, con ligereza, las afirmaciones más extraordinarias sin analizar antes su consistencia, sólo por pereza intelectual, falta de preparación, respeto a la autoridad de ciertas personas u otras razones. En la etapa actual de la Humanidad la gran mayoría de las personas son bastante crédulas, sobre todo debido a su ignorancia y falta de entrenamiento en el método científico, y en las prácticas racionales en general; casi todas esas personas actúan de buena fe, es decir, por convicción y no por intereses espurios.”

En las demás partes, Bohoslavsky se presenta como un martír y un salvador que ha sido insultado por los malvados “vendedores de aceite de serpiente” o “magufos”,:

“Los escépticos, que han luchado tenazmente a lo largo de los siglos para sostener el reinado de la Razón -algunos al precio de sus vidas, los más a costa de la burla ajena, el perjuicio económico, la soledad- ven con desesperación cómo, una y otra vez, gente poco escrupulosa negocia con la credulidad ajena.”

Es decir, los “escépticos” bajo su marca son los únicos que siempre han sufrido, y por eso deben salvar a los crédulos de los malvados que se benefician económicamente a costa del engaño. Bohoslavsky es el mesías e iluminado infalibe que debe reclutar a todos los que han sufrido por esos engaños y que necesitan tener la luz de la ciencia como algo puro y santo:

“Hay dos clases de escépticos: los pasivos y los activos. Los escépticos pasivos se limitan a sonreír socarronamente cuando ven cómo los crédulos tragan el anzuelo que les ofrecen los charlatanes. Con desdén por esas masas ignorantes, a veces poco instruidas y otras veces aquejadas de “ignorancia relativa” de todo lo que es ajeno a su especialidad o profesión, los escépticos pasivos se encogen de hombros y en todo caso se duelen de que “la gente sea tan tonta”, pero consideran inútil enfrentarse con los charlatanes y embaucadores.”

Como esos tipos de escépticos que se burlan no le sirven, pues requiere emplear los que promete que de veras harán un trabajo de divulgación en las redes y los medios de comunicación:

“Otros escépticos, en cambio, se sienten horrorizados por la supervivencia de tantas tonterías de la Edad de Piedra en plena Era Atómica, y piensan que si no actúan en la medida de sus fuerzas, estarán colaborando con los ejércitos del oscurantismo. Creen, también, que la gente no es tonta, sino que está desinformada, y que alguien ha de desafiar a los profesionales de la mentira para que las personas crédulas tengan al menos la oportunidad de confrontar dos puntos de vista distintos, uno de ellos racional y el otro pseudocientífico. Estos son los escépticos activos, reunidos en las asociaciones escépticas de todo el mundo, y entre ellos se encuentran celebridades mundiales como los investigadores Martin Gardner o Carl Sagan, científicos famosos (incluso varios Premios Nóbel) y filósofos de reconocido prestigio internacional, como Mario Bunge (Premio Príncipe de Asturias) o Stephen Toulmin (biólogo y filósofo de la ciencia).”

Observen, el manifesto se presenta como algo que promueve a que las personas críticas deban combatir las seudociencias porque afectan el progreso sin fin de la ciencia, y que de no hacerlo la gente se volverá más estúpida. Vamos, es un tipo de juego donde te unes y estás con nosotros o estás contra nosotros. Con esas declaraciones cualquier consumidor de sus productos debería esperar un rigor ejemplar. De lo contrario, ¿no creen que se les podría denunciar por fraude y robo al consumidor? Pues bien, cuando acceden a la página de Círculo “Escéptico” al igual que la de ARP-SAPC, notarán que casi todo su contenido tiene que ver con homeopatía, homeopatía y más homeopatía, y en algunos casos con OVNIS, fantasmas, supuestas “teorías de la conspiración”, etcétera.

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En la imagen de la izquiera pueden notar que está Luis Alfonso Gámez como ejemplo de la campaña realizada por Círculo “Escéptico” y de los “suicidios homeopáticos”.

Cualquiera puede encontrar las posturas de cada uno de sus directivos ejecutivos, como la del ya mencionado Jorge Frías Perles que publican en la propaganda de su asociación, la revista “el escéptico”. Noten como puede parecer que Círculo Escéptico y ARP-SAPC son organizaciones distintas, aunque regularmente se citan entre sí, y varios de sus socios son de ambas “sociedades culturales”.

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Jorge Frías promocionando a Fernando Frías.

 

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Jorge Frías promocionando la página “Hablando de Ciencia”, página hermana de Naukas.

Tanto Círculo “escéptico” y ARP-SAPC repiten que ellos van a desinformarnos, que ellos tienen la única explicación válida de un hecho y que nadie les puede contradecir. Esa es la creencia que difunde el abogado Fernando Frías. Para este señor, su explicación de la homeopatía es la única real. Y para eso siempre recomienda que leamos todo el contenido bendecido por su maestro Bohoslavsky.

Desde que Carl Sagan publicó su más famoso libro, El mundo y sus demonios, se han publicado muchos libros con la etiqueta de “divulgación” más “escepticismo”. Todos esos libros tienen la intención de analizar, mediante la lógica y la razón, “seudociencias” tan peligrosas para ellos como la homeopatía. Y casi no faltan los que la incluyen como atractivo en un pequeño párrafo sin explicar más. Pero hay un puñado de libros que destacan porque tratan de dar un tratamiento supuestamente más profundo del tema, y prometen tanto declarando la muerte de la homeopatía en sus blogs que lo difunden en su círculo de amistades o seguidores cercanos. Tanto así que terminan por hacer campañas en periódicos locales y nacionales. Algunos ejemplos son el “escéptico” José Miguel Mulet Salort que necesitó anunciar su libro en más de 20 periódicos, por mencionar algunos: EcoavantEl ConfidencialEl MundoEl PaísEl TiempoHypertextualLa Vanguardía, etc.

También hay un trabajo de carrera de periodismo redactado por Adrian García Hormigo y donde argumenta que el tratamiento realizado por la prensa escrita por parte de El País y El Mundo, respecto de las notas contra la homeopatía, fue ‘objetivo’ y viene acompañado por ‘el consenso científico’. Pero esto deja muchas dudas cuando se puede notar la elección sesgada de referencias por parte de Hormigo. Por ejemplo, cita como referencia una crítica de parte de John Forbes publicada en 1846. En este artículo del blog sería un tanto aburrido críticar las opiniones de Forbes, ¿qué tal si vemos libros más recientes publicados por la industria “escéptica”? ¿cumplen con los estándares de calidad que promueven? Para esto se han elegido tres libros en concreto, lo más populares en habla hispana, lo más conocidos, los más repetidos hasta el hartazgo por sus seguidores, y lo más completos. Se trata de Medicina Sin Engaños [1], Ciencia para Nicolás [2] y ¿Homeopatía?, va ser que no?[3].

En este caso, los autores de los libros no son “divulgadores” analfabetos como Mauricio José Schwarz o Cesar Noragueda, ni mucho menos de “escépticos” de tipo filosófico como Angelo Fasce, de sociólogos como Gabriel Andrade o de literatos como Ylmer José Aranda Leal. No, se trata de tres personajes con formación en ciencias, un biólogo, un químico y un físico que han influenciado generaciones de activistas “escépticos” en países de España, el Caribe y América Latina. De paso se verá si las conclusiones de Hormigo son correctas, porque aunque no cita estos libros es claro que termina en lo mismo.

Parte I. Mr. ABC de la “divulgación”

Chordá

Carlos Chordá

El libro de divulgación Ciencia para Nicolás, editado por la editorial Laetoli, y escrito por el biólogo y Dr. en ciencias Carlos Chordá tiene nueve capítulos. Los primeros siete se dedican a introducir al lector en algunas nociones básicas de física, química,  matemática y evolución biológica; mientras que en el penúltimo capítulo puntualiza que el escepticismo es necesario para evitar que seamos estafados o engañados por ideas que se hacen pasar como ciencias pero que, según Chordá, son falsas ciencias y pone ejemplos como la astrología, la radiestecia, la criptozoología, la piramidología, el creacionismo, la teoría de los biorritmos, la percepción extrasensorial, el psicoanálisis, la magnetoterapía, la homeopatía, etc. La explicación de la difusión de estas ideas, aclara, es debido en parte la incultura científica y al pobre desempeño que los medios de comunicación tienen en la propagación de este tipo de ideas. El último capítulo es la conclusión del libro donde remarca la importancia del escepticismo como actitud necesaria en la ciencia y la importancia de maravillarse por todos los avances científicos disponibles.

Basta mencionar que el libro está claramente influenciado por las obras de divulgación científica como El cerebro de Brocca y El mundo y sus demonios, del finado astrofísico Carl Edward Sagan. El libro de Chordá puede ser considerado una síntesis de las ideas de las obras de Sagan, y una extensión de las mismas a temas como la Homeopatía, tema -que Sagan no abordó en ninguno de sus escritos. Sin lugar a dudas, el libro es sencillo, ameno y bien escrito. Sin embargo, hay capítulos donde los argumentos simplemente no se sostienen, vale la pena mencionar que la obra no diferencia entre el escepticismo entendido como una actitud fundamental en las ciencias y sus diferentes corrientes filosóficas del escepticismo, así el llamado “escepticismo científico” es una de estas, que en términos sencillos, es una corriente filosófica de pensamiento reciente que ha sido inaugurada con el nacimiento del Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones de lo Paranormal (CSICOP), y que posteriormente cambiaría su nombre a Comité para la Investigación Escéptica (CSI), corriente influenciada por el neo ultra positivismo lógico de Mario Bunge, Paul Kurtz, John Rayden Maddox, Carl Sagan, Marcello Truzzi (quien posteriormente abandonaría la organización al denunciar la corrupción y fraude), entre otros. CSI fue fundamentalmente promovida mediáticamente por Carl Sagan y James Randi.

Primero que nada es necesario saber que Chordá en la página 167 menciona que la seudociencia es aquella que no utiliza el método científico, que no demuestra lo que afirma, que omite las pruebas contrarias, que hace uso de conceptos tomados de otras ciencias pero mal empleados, que no explica sus afirmaciones mediante conocimientos anteriores (basados en conocimientos científicos demostrados) y que usa el principio de autoridad. Para justificarlo dice que son varias las fuentes que ha utilizado, aunque no las menciona o las cita. Esto de inmediato nos dice la posición del autor: “la homeopatía es una seudociencia” porque cumple tales puntos. Para esto la ARP-SAPC, de la cual Chordá es socio, mencionan una reseña donde dan a entender que el contenido del libro es de calidad, y que Chodrá no es nada blando porque evita cualquier tipo de corrección político. Cuando los “escépticos” se escudan en esto es porque tratan de comentar que ellos creen estar siempre en lo correcto. ¿De verdad? Por eso, el segundo objetivo es analizar críticamente la sección Homeopatía, el agua que todo lo cura, que viene incluido en el capítulo ocho: Incultura científica, simplemente incultura. Vayamos por partes, ya en el primer párrafo Chordá pone lo siguiente:

“He elegido como ejemplo la homeopatía, para, utilizando la lógica, demostrarte por qué es una pseudociencia. Y la he elegido, fundamentalmente, por dos razones. La primera es que la mayoría de la gente ni siquiera sospecha que se trata de una pseudociencia. Eso es debido a que los “médicos” homeópatas parecen otros especialistas de medicina más y los vemos en las placas de los portales junto a los dentistas o los ginecólogos. Por cierto, he dudado en poner las comillas a la palabra médico ya que muchos homeópatas son licenciados en medicina, aunque cuando actúan como homeópatas no lo hacen como médicos. Además, en todas las farmacias venden remedios homeopáticos y así lo anuncian en sus escaparates. Todo ello dota a la homeopatía de una gran respetabilidad.”

Ya, según Chordá toda la gente no sabe que los médicos homeópatas los engañan. Como un sacerdote que trata de iluminar el único camino de la verdad y la revelación, trata de sacar de su error a los que Chordá considera como idiotas y analfabetos que necesitan reconvertise. Para eso sus herramientas no son los estudios científicos, sino la mera dialéctica y la lógica, o al menos su versión personal, veamos:

“En general, cuando converso sobre estos temas muchos se sorprenden o incluso protestan cuando incluyo la radiestesia, la telepatía o el psicoanálisis entre las pseudociencias, lo que no suele suceder con, por ejemplo, la astrología. Esto lleva a la segunda razón: si has leído todo el libro hasta aquí, tienes los conocimientos necesarios para entender la argumentación que desmonta la homeopatía. Todos los datos y afirmaciones que voy a citar los he obtenido de los libros escritos por homeópatas y webs de organizaciones de homeopatía y laboratorios de remedios homeopáticos”

Nadie puede negar que cuando Chordá escribió su libro estaba pensando en que vendería el manual definitivo para desmontar toda la homeopatía. Y para ello continua con su empresa de acudir a fuentes de homeópatas para “demostrar” sus contradicciones internas.

En toda lectura Chordá insiste en que va a demostrar que la homeopatía es una falsa ciencia, aunque el autor no cumple su promesa y la “demostración” nunca llega. La segunda razón es más interesante, para Chordá lo que “desmonta” a la homeopatía es la parte de las diluciones homeopáticas, y eso es todo. Pero antes de abordarlo comienza con una crítica hacia el fundador de la homeopatía, Samuel Hahnemann, de quien pone:

Comencemos por el maestro —así le consideran— Samuel Hahnemann. Influido por la escuela de Viena, donde en la misma época, a caballo entre los siglos XVIII y XIX, surgieron el psicoanálisis y la teoría de los biorritmos, inventó lo que consideró una nueva técnica médica a la que llamaron homeopatía.”

Noten como Chordá trata dolosamente de probar que si alguien menciona maestro deduce que los médicos homeópatas son parte de un culto al que siguen ciegamente sus enseñanzas. Si Chordá está de acuerdo en esto, es posible poner ejemplos donde su colega Mauricio Schwarz es considerado como Maestro incuestionable y gurú:

Schwarz

De eso no se queja Chordá.

Pero alguno podría quejarse de que Chordá no es Schwarz, y tienen razón. Ahora vayamos a ejemplos más concretos, Javier Armentia, ex-director de ARP-SAPC, comenta del libro de Chordá:

‘Ciencia para Nicolás es un “manual de uso y disfrute” de la ciencia y en él podemos aprender todos. En un lenguaje accesible, Chordá ha escrito un libro excepcional, digno heredero de sus maestros anglosajones en la divulgación científica, como Asimov y Sagan. Este libro es una introducción al conocimiento científico que todo estudiante de secundaria —más sus padres, sus hermanos y cualquiera de nosotros— debería leer.’

En palabras muy llanas, Armentia no ve como problema que Chordá tenga maestros, pero Chordá ve como problema que los homeópatas llamen maestro a Hahnemann. Así que tenemos claro que Chordá usa una falacia de anfibología, cambiando el sentido de maestro (como el que enseña) al de un iluminado. Pero continuemos con el libro de Chordá:

“Hahnemann había comprobado que algunas sustancias extraídas de la naturaleza eran capaces de reproducir los síntomas de distintas enfermedades cuando se administraban a personas sanas. Pero lo que verdaderamente le llamó la atención es que algunas sustancias eran capaces de curar precisamente la misma enfermedad cuyos síntomas imitaba. Así fue con el caso de la quina y el paludismo, lo que investigó en su propio cuerpo. A partir de estas observaciones concluyó que similia similibus curantur, lo que significa en latín que la enfermedad es curada por lo similar.”

Aunque en realidad Hahnemann no inventó la homeopatía tan solo la sistematizó. Ya médicos de muchos años antes habían adoptado algunas de sus postulados sólo que no habían generado una teoría. Hahnemann sólo le dio un giro revolucionario a la homeopatía con el inicio de una aproximación experimental y teórica. Su principio teórico no se fundamenta a partir de una sola experiencia, más bien fue gracias a varios años de estudio y experimentaciones con familiares, amigos y voluntarios que pudo experimentar con otras sustancias tóxicas y no meramente con una sola experiencia [4-5]. El que Chordá presente a Hahenmann como alguien al que tuvo una ocurrencia es típico de cualquier manual seudoescéptico.

Ya se había mencionado que la crítica principal es con la manera de preparar los medicamentos homeopáticos, es decir, las llamadas disoluciones en serie que Hahnemann empleaba. Chordá lo expone en tres párrafos:

“… en la mayoría de los casos las sustancias utilizadas tenían efecto tóxico, lo que le condujo a diluirlas cada vez más, llegando a lo que se conoce como dosis infinitesimal. Hoy en día los productos homeopáticos se siguen preparando en dosis infinitesimales. Esto consiste en macerar o diluir la sustancia en cuestión en alcohol o en agua, con lo que se obtiene la tintura madre. Posteriormente se mezcla y se agita —se dinamiza, en el lenguaje de los homeópatas— 1cm^3 de la tintura madre con 9 cm^3 de agua destilada, con lo que se obtiene una disolución primera decimal o 1 DH. Se repite el proceso con 1 cm^3 de la sustancia a la 1 DH y 9 cm^3 de agua destilada y se obtiene la disolución segunda decimal o 2 DH, y así sucesivamente, hasta que la sustancia inicial queda extremadamente diluida.”

Y prosigue:

“El sistema de dilución decimal es usado por la escuela alemana, mientras que la escuela francesa, más extendida debido a que los principales fabricantes de remedios homeopáticos son de esta nacionalidad, utiliza el de la dilución centesimal. Esta consiste en diluir en cada paso 1 cm^3 con 99 cm^3 de agua destilada. En este caso se habla de 1 CH, 2 CH, etc. Cuando la sustancia es insoluble en agua se pulveriza y se mezcla, según las proporciones indicadas, con productos inocuos como la sacarosa.”

Finalizando con:

“Los homeópatas afirman que la homeopatía está completamente desprovista de toxicidad, de dosis o de pauta de administración. Si nos equivocamos de remedio, de dosis o de pauta de administración, aseguran, no existe ningún riesgo de causar daño al paciente … Pues bien, tienen razón; la homeopatía no tiene toxicidad porque realmente no funciona. Sus remedios no tienen ni propiedades curativas ni efectos secundarios. Veamos por qué… Una de las diluciones habituales de Natrum muriaticum […sal de mesa…] es 30CH… Preparar la disolución 1 CH supone mezclar 1 cm^3 de la tintura madre con 99 cm^3 de agua. Lo que tomamos de la tintura madre es un volumen cien veces menos que el inicial, por lo que contiene la centésima parte de moléculas, que son las que hay en la disolución 1CH. En definitiva, en ésta hay 4 x 10^21 moléculas. Cada disolución sucesiva tiene cien veces menos moléculas que la anterior: la 2 CH tendra 4 x 10^19, la 3 CH 4 x 10^17, y así sucesivamente.” 

Un claro equivoco es presentar una parte de la historia y omitir otra, pues mientras Chordá menciona las disoluciones 1DH, 2DH, 1Ch y 2CH, y reconoce que “en definitiva” aún existen a ese grado moléculas de principio activo, más adelante se le olvidan y pasa a concluir de manera casi mágica que la homeopatía es solo agua. Noten como el seudoescepticismo siempre está abanderando que como usan la lógica más simplona no puede haber nunca contradicciones lógicas, ergo al contradecirse ellos mismos automáticamente se invalidan. Al igual que todo “escéptico”, la trampa es suponer que la homeopatía son solo diluciones por encima de una 30CH. Con esto es más fácil ridiculizar la homeopatía y presentar al público una versión distorsionada de la misma. También crítica a Hahnemann por no conocer en aquel entonces la teoría atómico molecular y la constante de Avogadro (aún cuando éste mismo no conoció la constante que lleva su nombre), pero para reforzar su ataque al creer erróneamente que la homeopatía solo son las diluciones que no contienen teóricamente nada de principio activo piensa:

“Siguiendo el razonamiento, la disolución 10 CH será agua con 4.000 moléculas de sal, la 11 CH tendrá 40 moléculas y la 12 CH… 4 x 10^-1, o lo que es lo mismo, 0.4 moléculas. Pero no hay moléculas fraccionarias… “
“Los cálculos nos indican que Natrum muriaticum a la 30 CH no tiene ni rastro de Natrum miruaticum.”

En el momento que Chordá escribió su libelo, ya que sus “razonamientos lógicos” y sus conocimientos de secundario eran suficientes para desmontar la homeopatía, pensaba que no podía haber nada más. Ahora veamos como tras diez años, Chordá se equivocó, recientes investigaciones realizadas en el Instituto Indio de Tecnología, en Bombay, ubicada en el sitio #179 de las mejores universidades a nivel mundial, y la #34 en el contienente Asiático. La investigación [6], indica que se han podido identificar presencia de partículas muy pequeñas de NaCl en potencias tan altas como una 30CH y una 200CH:

‘Inorganic salt based homeopathic medicines retain particles, ranging from nano to large size particles, of the starting salt despite super Avogadro dilution. This is exactly analogous to the behavior of metal based homeopathic medicines.’

Pero es dudoso que Chordá algún día acepte su error, así que prosigue con esto:

“… no se puede tener un pie en la parte material humana, objeto de la ciencia, y otro en el espíritu, algo ajeno por completo a la medición y falsación que exige la ciencia y desde luego no es asunto de la medicina. Eso es trampa.”

Chordá se olvida de dos cosas, que la medicina no es cosa de solo medir porque se trata con seres humanos que no siempre están sujetos a la mera medición[7], y que aún las disoluciones homeopáticas que teóricamente no tienen principio “activo” han sido estudiados sus efectos en diversos experimentos, desde cultivos celulares, animales de laboratorio, etc [8-9]. Esto refuta el dogma de que no se puede falsar. Pero tampoco con esto Chordá se convencería, pues cree que las potencias como una 30CH “contradicen la lógica”:

“Otros homeópatas aseguran que el agua tiene “memoria” y recuerda qué sustancias han estado disueltas en ella. Claro que si eso fuera así el agua de lluvia lo curaría absolutamente todo, ya que los océanos, origen de las nubes, atesoran en disolución cualquier sustancia imaginable.”

Lo anterior es una falacia, pongamos un ejemplo: Sabemos que un Pen Drive (USB) tiene memoria para almacenar datos según cierta orientación magnética de sus dominios, pero no por eso pensamos que los circuitos de los que está hecho el aparato memoricen el plástico de la carcasa o cualquier superficie con la cual estén en contacto, por ejemplo al ponerlo en una mesa o agarrarlo. El razonamiento de Chordá, sugiere esto, un razonamiento defectuoso. Entonces, nadie afirma que el que el agua tenga memoria implique que ésta tiene que recordar todas las sustancias con las que ha estado disueltas, es muy claro que no se trata de disoluciones en serie en los océanos. Y dado que menciona las disoluciones homeopáticas, “la memoria del agua” es un fenómeno real, e independiente de las opiniones que puedan tener sus críticos las pruebas existen coo se prueba en la referencia [10]. Pero tampoco esto convencerá a Chordá:

“Siempre que en laboratorios independientes se han hecho estudios doble ciego sobre la eficacia de cualquier producto homeopático, se acaba encontrando que no tienen un efecto superior al placebo, por lo que se concluye que no son otra cosa que simples placebos. Lo que, teniendo en cuenta su composición, no resulta muy sorprendente.”

Así la trampa está servida, cree que los hospitales son “laboratorios”. Primero se mutila una parte de la realidad ignorando todo el rango de diluciones homeopáticas con “principio activo” para quedarse con la parte que teóricamente no los tiene, y de ahí, pasa a dar el salto “lógico” para concluir que, como no tienen principio activo no pueden tener efecto. Pero como la explicación de la memoria del agua le parece a Chordá algo imposible entonces concluye diciendo que todos los ensayos clínicos “independientes” de la homeopatía demuestran que no sirve para nada. Algo demasiado sospechoso al no aportar ni una referencia, pues según los datos la mayor parte de esos estudios indican un efecto sobre el placebo, aún con sus limitaciones metodológicas inherentes [10]. Si todos los estudios demostraban que “no tiene efecto superior al placebo”, ¿por qué entonces asegura que no se pueden falsar?

Chordá descarta los resultados favorables de los ensayos clínicos o de cualquier otro experimento a favor de la homeopatía bajo su creencia y opinión personal de que contradicen todos los conocimientos científicos, pero eso es una creencia dogmática y sin sustento. Cuando Javier Armentia comentó que el libro de Chordá era ‘un libro maravilloso, de obligada lectura’, tenía razón en que es de obligada lectura, pero maravilloso por la basura que contiene cuando toca temas de los que no sabe.

Parte II: MON-Salort.

Mulet

Mulet

El químico de profesión José Miguel Mulet Salort ha llevado una campaña mediática donde se auto promociona para vender su libro Medicina sin engaños, edición a cargo de la editorial Destino. La intención de Mulet es ofrecer contenido supuestamente crítico, o eso promete, y para lograrlo trata de “demostrar” que la homeopatía y compañía (acupuntura, herbolaría, quiropráctica, etc) son todas “seudomedicinas” practicadas por “seudomédicos”. Como sería extremadamente largo para un artículo breve tocar cada uno de los temas del libro, en el presente artículo solamente se tocará la homeopatía.

El culto

Según Álvaro Bayón Medrano -biólogo de la Estación Biológica Doñana perteneciente al CSIC además de ser socio VIP tanto de Círculo “Escéptico” como de ARP-SAPC- el libro de Mulet es, al parecer, una maravilla del mundo, un arte sutil y una obra maestra que nadie puede igualar por su “rigor” científico y originalidad:

“Este ejemplar cumple con el adecuado rigor científico que ya es sello de identidad del autor, añadiendo, bien en el pie de página, bien en la lista de referencias bibliográficas en las últimas páginas del tomo, una buena cantidad de citas, tanto a artículos de la hemeroteca —en el caso de los datos anecdóticos—, como a artículos científicos, blogs, libros y revistas de divulgación científica seria.”

Tengan en cuenta que el párrafo citado es de una página en internet donde suele escribir el biólogo “escéptico”. Si ahora diseccionan el libro podrán notar que consta de doce capítulos, el noveno dedicado a la homeopatía. Y esto es algo que resulta muy llamativo porque los medios de comunicación que lo promocionaron suelen mencionar homeopatía, pero no de los demás temas, o casi no. Como ya se mencionó, uno esperaría un libro de calidad y realmente crítico de acuerdo a las palabras del apóstol e iluminado seguidor Álvaro Bayón. ¿Y quién es Mulet? Según el libro:

“Nunca he trabajado con nada relacionado con medicina ni con células animales, ni siquiera en el posdoctorado en Suiza, donde participé en un grupo (el de Michael Hall) que tenía una línea de trabajo con células animales. Sólo he trabajado con levadura o plantas.”

Que Mulet no esté familiarizado con la medicina no es motivo para descalificarlo, el problema es cuando Mulet se presenta como un divulgador de la ciencia preocupado la objetividad y creyendo que él no tiene sesgos. Lamentablemente, el libro peca al no indicar que Mulet pertenece a la Alternativa Racional a las Pseudociencias (ARP-SAPC), una organización conocida por recibir garantías de la industria, poner en marcha agresivas campañas contra la homeopatía o apoyar campañas fraudulentas. Esto es ya de por sí un foco rojo para alertar al lector, pues es necesario considerarlo como conflicto de intereses. Sus seguidores podrían argumentar que no por eso las afirmaciones de Mulet son falsas, y en esto tendrían razón. Así que el objetivo no es atacar a Mulet, sino analizar sus argumentos,

El libro

De acuerdo a Mulet la homeopatía no puede funcionar puesto que no tiene sentido, contradice la lógica y al sentido común porque si funcionará violaría todas las leyes científicas. Además, repite que no hay un sólo un ensayo doble ciego controlado que haya demostrado que la homeopatía es mejor que un placebo. Este último punto es muy importante porque es cuando en España se aprobarán algunos medicamentos homeopáticos. ¿Y qué respondió Mulet?:

¿Quería eso decir que habían superado los ensayos clínicos? Otra trampa. La homeopatía se amparaba en su uso tradicional y no en su eficacia clínica, que sigue sin demostrarse.”

Y es que Mulet afirma que ningún homeopático ha superado un ensayo clínico controlado contra placebo, pero eso es una total mentira como cualquier podrá comprobar en las siguientes secciones. Tan contundentes afirmaciones harían que Mulet estallará en cólera y plasmara en papel  su opinión sobre la homeopatía. A continuación se analizan las afirmaciones del noveno capítulo “Homeopatía, el azúcar más caro del mundo”.

Crítica 

Mulet pone que el fundador de la homeopatía, Samuel Hahnemann, se inventó toda su doctrina de tal manera que el principio de similitud es una “gilipollez”:

Si su hipótesis es cierta, como los antirretrovirales curan el sida y el herpes, una persona sana que los tome se contagiará del sida y del herpes, ¿no? Pues obviamente, no. Haciendo el razonamiento a la inversa, tampoco funciona. A una persona que tenga insomnio, ¿le damos café o anfetaminas? No parece la mejor solución.”

Mulet se equivoca, en realidad los antirretrovirales no curan el Sida, pero sí que se usan para prevenir. Por otra parte, desde la perspectiva de la homeopatía si se ingiere un antirretroviral éste podría causar síntomas, no la enfermedad (que cause el Sida). Aquí tenemos un claro y contundente ejemplo de que Mulet no tiene ni pajolera idea de lo que está exponiendo. Pero el autor no deja de sorprender, se queja de que Hahnemann no realizó ningún experimento con rigurosidad:

Analizado su experimento con espíritu crítico, se comprueba que el rigor y el método científico brillan por su ausencia. ¿Controles? ¿Placebo? ¿Repetición? Ninguno.”

Mulet debería saber que los controles placebo tal como se utilizan en la actualidad comenzaron a introducirse en el año de 1940, mientras que Samuel Hahnemann falleció en 1843. Además, los primeros estudios doble ciego utilizados en medicina convencional datan de 1907, el pionero fue un estudio sobre el efecto de la cafeína en la capacidad del sistema muscular [11]. Esto no significa que Hahnemann usó los primeros controles “placebo” para poder discernir los efectos del medicamento homeopático de la sugestión, aunque no lo llamaba “efecto placebo”[12].

Otro intento burdo para descalificar a Hahnemann es suponer que éste era alérgico a la quinina (sustancia que utilizó Hahnemann para deducir que los síntomas producidos por ésta eran semejantes a los de la malaria):

Un pequeño detalle que olvidan los homeópatas es que los síntomas de la intoxicación por quinina son zumbidos en los oídos. Pero, de la misma forma que a ti te acaba picando la oreja si alguien te dice que ésta le pica, Hahnemann obtuvo los resultados que esperaba obtener. Si en vez de experimentar en él mismo le hubiera dado la elevada dosis de quinina a un paciente sin decirle qué esperaba que le pasara, éste habría informado de un molesto zumbido en los oídos, pero no de fiebre ni de sudores. Otra posible explicación acerca de los síntomas que experimentó Hahnemann es que él fuera alérgico a la quinina y que hubiera sufrido un choque anafiláctico, lo que haría la historia mucho más ridícula, ya que en ese caso habría construido su teoría en base a una observación errónea.”

El problema con la cita de arriba es que no pone la fuente de quién supone eso, y terminan plagiando. La especulación de que Hahnemann era alérgico a la quinina viene de un artículo escrito por el Dr. William E. Thomas. Este autor se baso, a su vez, en un documento escrito por G. Bayr, libro escrito en 1989, Hahnemann’s Selbstversuch mit der Chinarinde im Jahre 1790. Thomas indica que Bayr mencionó como posibilidad, más no como hecho, que Hahnemann podría haber sido hipersensible a la quinina. Lo que el amigo Mulet silencia es que Bayr también reconoció que Hahnemann tenía razón en algunas de sus ideas y que otros autores habían confirmado el proving original. ¿Cómo se explica esta discrepancia? Sencillo, Mulet copió un escrito de a su querido amigo y don nadie Mauricio José Schwarz. Entre las tonterías y ridiculeces de Mauricio Schwarz podrán encontrar que, según él, los homeópatas ‘no hacen investigación científica’ y luego inventa una neo palabra de ‘los homeopatitas’. Pero si les gusta reírse de Schwarz podrán encontrar cuando el muy inútil cree que una baja potencia, una 6 CH no puede tener nada, todo porque no sabe hacer cálculos básicos.

Ahora regresando a Mulet. En homeopatía existe un principio de que a mayor dilución más potente es el medicamento, aunque tal principio frecuentemente se presta a tergiversación. Por ejemplo, según Mulet:

Es decir, tú coges un veneno y empiezas a diluirlo en agua. Según la homeopatía, cada vez que lo diluyes, estás potenciando sus efectos. Imagina que pones azúcar en el agua. Como es obvio, tendrá un sabor dulce porque tu lengua detectará la presencia de moléculas de azúcar. ¿Qué pasaría si cogieras una gota de la mezcla de agua y azúcar y la pusieras en un vaso con sólo agua? Habría más moléculas de agua y menos de azúcar y, por lo tanto, notarías el sabor menos dulce. Si repitieras esta operación varias veces, al final no te quedaría azúcar y el líquido no estaría dulce, simplemente sería agua. Fácil de entender, ¿no? Pues un homeópata te dirá que a medida que vayas diluyendo, se potenciará su efecto. ¿Te lo crees? Yo tampoco.”

Por supuesto que potencia en homeopatía no significa mayor reactividad química cuanto más diluido está. Mulet miente y tergiversa, otra vez. Ahora, de acuerdo a Mulet los productos homeopáticos se presentan en colirios, pastillas y glóbulos. Hasta ahí no hay nada raro salvo que más adelante sostiene:

En un medicamento homeopático sólo tienes agua. Aquí se da otra paradoja. Si al final lo que tiene poder curativo es el agua, ¿cómo puede ser que muchas veces los preparados homeopáticos sean pastillas? Pues en el último paso echan la dilución en aerosol sobre bolitas de azúcar.”

Aquí de plano se contradice, asegura que toda la homeopatía es pura agua y luego que es pura azúcar ¿es una, la otra o ambas? Mulet siempre pone que todas las diluciones homeopáticas son agua, lamentablemente y para su desdicha gran parte de las prescripciones homeopáticas son soluciones o glóbulos con bajas diluciones, cuales aún tienen una parte del soluto[13]. Los científicos intentan explicar el efecto de las diluciones altas que superan la constante de Avogrado mediante el efecto “memoria del agua”, pero para Mulet esto son tonterías refutadas:

Los homeópatas alegan que el agua tiene memoria y es capaz de potenciar su efecto, algo que no se ha demostrado y que, de ser cierto, supondría más un problema que una explicación […] Huelga decir que esto de la memoria del agua es tan absurdo como parece. No existe, por mucho que los homeópatas citen un estudio de un tal Benviste que nadie ha logrado reproducir.”

Mulet hace el ridículo al vender un libro con errores tipográficos, pues pone “Benviste” en lugar de Benveniste. Éste era Jacques Benvenste, un científico de renombre y cuyos estudios fueron ya reproducidos usando técnicas mucho más rigurosas. Por ejemplo, un estudio multicentro (varios laboratorios) de cuatro laboratorios independientes logró obtener, mediante diferentes técnicas estándar como tinción alcian y citometría de flujo, resultados estadísticamente significativos que confirman que ciertas diluciones homeopáticas son capaces de modular la inducción de liberación de histamina, sustancia importante en las reacciones alérgicas[14]. Otros trabajos científicos también han reproducido estos resultados. Pero a Mulet no le basta con hacer el ridículo una vez, lo vuelve a hacer (al parecer le gusta):

En los preparados homeopáticos viene una indicación, formada por un número y las letras CH (centesimal hahnemanniana), que implica las veces que se ha repetido poner 1 parte de solución en 100 de disolvente. Para hacernos una idea, un preparado (lo siento, me niego a llamarlo fármaco o medicamento, porque no lo es) homeopático 12 CH equivaldría a poner una molécula de la disolución original en toda el agua salada del planeta Tierra, mientras que un 30,89 CH implicaría una molécula de tintura madre en una esfera cuyo radio sería la distancia entre la Tierra y el Sol.”

No está mal si se refiere a metáforas, lo que es reprobable es el plagio descarado. Reproduzco la cita de del libro Mala ciencia, publicado por Ben Goldacre:

Ahora imagínense una esfera de agua con un diámetro de 150 millones de kilómetros (la distancia entre la Tierra y el Sol). Se tardan ocho minutos luz en recorrer esa distancia. Pues bien, piensen en una esfera de agua de ese tamaño con una sola molécula de otra sustancia en ella: eso es una dilución de 30C* Nota: Para los más quisquillosos, la dilución exacta en este ejemplo sería de 30,89C” [15]

Como pueden apreciar, Mulet es tan descarado que copia casi palabra por palabra a Goldacre y no lo cita. De cualquier manera, el “argumento” de ambos no sirve para nada que no sea para hacer una ridícula caricatura sin sentido. Además de que se la pasa quejándose de que los homeópatas siempre usan la falacia ad-populum como prueba de eficacia, aunque cuando le conviene la utiliza a su favor. Veamos el ejemplo:

La homeopatía ha estado más o menos de moda y ha tenido más o menos seguidores, pero nunca nadie se la ha tomado en serio porque no es posible tomarse en serio una disciplina sacada de la manga y basada en unos principios que han sido refutados experimentalmente cientos de veces. De hecho, hay que agradecer que sí que hubo médicos que creyeron en la homeopatía sin renunciar al positivismo científico y desde sus comienzos diseñaron ensayos para comprobar sus virtudes, ensayos que siempre arrojaban (y siguen haciéndolo) resultados contrarios a ésta… La homeopatía… sí que sabemos cómo actúa, como un placebo, y por eso nunca ha superado un ensayo clínico controlado.

Es inaceptable mentir intencionadamente, pues la afirmación de que todos los estudios experimentales siempre arrojan el mismo resultado no lo sustenta en su libro con ni una sola referencia. Es decir, hay que creer a Mulet ciegamente sus acusación. Por fortuna el Instituto de Investigación en Homeopatía dirigido por el Dr. Alex Tournier, nos muestra que hasta finales del año 2013 se publicaron 188 ensayos controlados de homeopatía contra placebo:

  • 82 ensayos tienen resultados favorables hacia la homeopatía,
  • 10 ensayos concluyen que la homeopatía no fue efectiva,
  • 89 ensayos tienen resultados ambiguos.

Y los resultados no son nulos como repiten Mulet y sus amigos. Pero Mulet no se cansa y está tan seguro de sus “argumentos” que llega a niveles delirantes cuando escribe:

Por cierto tampoco hay evidencias de que la homeopatía veterinaria funcione, pero sí de que los animales también sufren el efecto placebo.”

Se dice que los animales pueden sufrir efecto placebo, pero esto es aún tema de debate. Suponiendo que así fuera, Mulet asegura que por esto la homeopatía no funciona, para sustentar su punto hace referencia a una revisión sistemática[16] en la que evaluaron los ensayos controlados de la homeopatía frente al placebo, en esta investigación se concluye que, de 18 ensayos controlados, se han encontrado pruebas con resultados mixtos. Lo interesante es que los dos estudios de mayor calidad son:

-Un ensayo controlado indicando que la homeopatía tiene un efecto preventivo en la diarrea porcina.

-Otro ensayo con Homeopatía individualizada no demostró ningún efecto en la mastitis bovina sobre el efecto placebo.

Así, los autores de la revisión sistemática advierten que los `resultados mixtos en estos dos ensayos impiden generalizar conclusiones acerca de la eficacia de una medicina homeopática en particular o del impacto de la intervención homeopática individualizada para cualquier condición clínica específica en animales´[17]. Es decir, si los autores evitan generalizar, el señor Mulet hace lo contrario.

Posteriormente los autores de la misma revisión publicaron un metaanálisis donde concluyen que existen algunas pruebas de que la homeopatía tienen un efecto preventivo en las enfermedades animales, efecto que es superior al placebo[16]. De lo anterior se puede sustentar que no es lo mismo afirmar que no existe ninguna prueba a que sí existen algunas. Tener en cuenta este matiz hace que la argumentación de Mulet se tambaleé.

Sin cansarse de acusar a los médicos y farmacéuticos homeópatas de charlatanes, estafadores y demás calificativos peyorativos, Mulet se la pasa haciendo acusaciones con nulo sustento. Por ejemplo, es una táctica común creer que solo es homeopatía aquello que ha sido diluido más allá de una potencia 30CH, pero los grupos de presión escépticos (en realidad seudoescépticos) lo saben muy bien y por eso repiten que una dilución menor a 30CH no puede ser homeopatía porque aún puede contener principio activo. Lo más curioso es que el límite sobre el cual se dice que no existe ya molécula del principio activo no es 30CH, sino teóricamente 12CH. Como sea, Mulet pretende que todo aquello que no está por debajo de 30CH no puede ser homeopatía:

Una curiosidad es que, para la homeopatía, una misma tintura madre a 10 CH presenta unas propiedades diferentes que si tiene 20 CH , pero como para los homeópatas su filosofía es maleable, según este decreto los derivados de la misma tintura madre van todos por la misma vía como si fueran el mismo preparado… El preparado homeopático Stodal, comercializado por Boiron, lleva, además de las consabidas diluciones, Drosera TM (0,95 g), jarabe de Tolú (19,00 g), jarabe de Polygala (19,00 g). Se trata de cantidades reales, no homeopáticas; es decir, pueden tener efectos o ser tóxicas. El problema es que está autorizado como homeopático, lo que significa que no ha superado ningún ensayo clínico ni prueba de toxicidad.

Además, es necesario indicar que el producto homeopático Stodal sí ha superado al menos ensayo controlado doble ciego[18], y otro más[19] donde confirman los resultados de su eficacia. Una vez más Mulet miente. Lo más risible no es que Mulet niegue que las bajas potencias puedan ser homeopatía, sino que admita que esas mismas potencias son homeopáticas solamente cuando hacen daño:

En Estados Unidos ya hubo un problema gordo con un medicamento que se vendía como homeopático, el Zicam, pero que contenía cantidades reales de zinc, lo que ocasionó la pérdida del sentido del olfato de los que lo tomaron.”

Tomen nota, Mulet pone “que se vendía como homeopático”, es decir, según él no es homeopático porque no está bien diluido, pero lo usa como ejemplo de que es peligroso y que la homeopatía hace daño. Entonces el Stodal no es homeopático porque contiene aún principios activos, pero el Zicam vagamente lo es porque causa algún adverso. Esto hace que las acusaciones de Mulet sean totalmente incoherentes y demasiado absurdas. Por eso el aspecto más o menos fuerte de mafias como Círculo Escéptico/ARP-SAPC no son los argumentos, sino las demandas legales. Hace poco la organización Center for Inquiry, que es la matriz de Círculo Escéptico pero en suelo estadounidense,creó la campaña Keep Health Care Safe and Secular dedicando millones de dólares para poder demandar a todos los laboratorios homeopáticos, el mismo Mulet lo menciona de forma implícita:

Últimamente la compañía de productos homeopáticos Boiron está sufriendo reveses legales. En California ha sido obligada a pagar 12 millones de dólares en indemnizaciones por publicidad engañosa, puesto que sus preparados no cumplían lo que anunciaban en el prospecto; entre ellos se encontraba el Oscillococcinum. De hecho otras compañías homeopáticas como DHU han decidido abandonar el mercado americano.”

Nuevamente aparece la obsesión contra Boiron. En realidad estas demandas se han hecho como una forma de minimizar el impacto de las decenas de demandas que han recibido farmacéuticas, agronegocios, industrias de la telecomunicación y alimentos de gigantes como Monsanto, McDonalds, Pfizer, Astra Zeneca Syngenta, entre otras. Por eso no es de extrañar que uno de los amigos de Mulet sea de profesión abogado, me refiero a Fernando Frías Sánchez, el flamante director del ¡Círculo Escéptico!

Es evidente que grupos como Círculo Escéptico tienen una obsesión por atacar a farmacéuticas homeopáticas como Boiron, esto se explica muy bien porque lo perciben como amenaza a los intereses que defienden. Por ejemplo, Boiron había sido demandada en el año 2014 por parte algunos consumidores que supuestamente habían sido “estafados”, pero el caso es que las demandas fueron promovidas por una firma legal a cargo de Michael De Dora, del Center for Inquiry. Dos años después la demanda fue desechada por el juez al carecer de fundamentos. Y como no podía faltar, Mulet tuvo que apelar como su mayor defensa al informe australiano:

En Australia se está dando actualmente un proceso similar, con la diferencia de que el estudio realizado es el más amplio sobre eficacia de la homeopatía que se ha llevado a cabo hasta la fecha. Las conclusiones de éste indican que no se ha encontrado ninguna evidencia que apoye la inclusión de la homeopatía en el sistema nacional de salud.”

En el 2015 el Consejo Nacional de Salud para la Investigación Médica (NHRM) proporcionó un informe sobre la homeopatía en el cual concluye que por el momento no existen pruebas suficientes de que la homeopatía funcione para cualquier condición clínica específica. Hay que tomar en cuenta que no se trata del estudio más amplio, en realidad el informe gubernamental contrató a un laboratorio (Optum laboratories) para realizar una revisión muy general. Sucede que puedo apostar a que Mulet no lo leyó por las razones siguientes, en la revisión se mencionada claramente que hay varias limitaciones que impiden conclusiones generales, no se niega que existan pruebas, se argumenta que estas no son suficientes para los estándares de NHRMC, cosa muy distinta a decir que no existe “ninguna evidencia” como erróneamente señala Mulet. A tal grado de desinformación se llegó con ese pobre informe por parte, tanto de periódicos digitales como supuestos sitios de divulgación científica, que la Asociación Australiana de Terapeutas Tradicionales, participante con el NHRMC[20], tuvo que aclarar el asunto. Actualmente se ha probado que los autores del informe ocultaron un informe previo donde las conclusiones eran más positivas. Quien desee ver el caso del fraude puede ir aquí o aquí. Debido a que Mulet agota sus recursos, no le queda más que apelar a su anécdota personal de lo que hizo un día por ahí y de sus platicadas de salón:

A un nivel más local yo ya mantuve un debate público con el director científico (sic) de Boiron en España. Si debates con alguien que se lo cree, es más fácil dejar en evidencia lo absurdo de su creencia, aunque la discusión pueda acabar a gritos. En cambio, alguien que sabe que los preparados homeopáticos consisten en pastillas de azúcar esquiva con evasivas los temas más evidentes y basa su argumentación en generalidades del tipo: la ciencia no lo sabe todo o la homeopatía se utiliza en muchos países, etcétera, con una verborrea vacía que enmascara la falta de argumentos.”

Ya se ha mostrado que Mulet distingue a conveniencia un homeopático. Ahora busca hacerse la víctima, pues el director referido es el Dr. Gualberto Díaz. Pueden escuchar el podcast y notar que Mulet repite prácticamente lo mismo, línea por línea, lo que escribió en en su libro. Al contrario de lo que cuenta, durante el programa el locutor David Cuevas tuvo que pedir varias veces a Mulet que no gritara o interrumpiera. Pero Mulet no sólo trata de mentir cada que puede, también expresa ocurrencias y tonterías como citar una frase del programa Futurama, así de ridículo es:

En Estados Unidos, en su momento existieron diversas escuelas de homeopatía, pero la mayoría de ellas cerraron en los años treinta. Aun así, hay algunos países en los que se pueden obtener títulos universitarios de homeopatía, como en México, en concreto en la Universidad Antropológica de Guadalajara. No es casualidad que sea ésta una universidad que se autodefine como humanista (no de ciencias) y que también dé títulos en Bioenergía y desarrollo personal y en Psicología transpersonal. Sobre esto creo que vale más una carcajada que mil silogismos: en un capítulo de Futurama aparece un coche que busca científicos para una conferencia sobre calentamiento global; aparece también un señor vestido de médico que, mientras agita un título universitario, dice: «Yo soy licenciado en Medicina homeopática», y el coche le lanza un chorro de agua al grito de «Usted es licenciado en chorradas».”

Ahora el señor Mulet muestra que las humanidades no le interesan en absoluto, y comienza con hacer una mezcla de cualquier cosa que se le ocurra para construir un argumento de paja. Y como parece no poder construir argumentos racionales, busca poner como ejemplo la caricatura de Futurama, porque según él no vale debatir. ¿Qué seriedad puede tener alguien que hace comparaciones bufonas con el tema a discutir? Pero eso no es todo:

En la página web de Boiron en Estados Unidos te puedes sacar un título de especialista en Homeopatía si superas un test de diez minutos. Yo mismo soy especialista diplomado en Homeopatía, como otros cientos de internautas. Cuando el cachondeo con la web fue demasiado grande, Boiron bloqueó las visitas desde España. Pasada la avalancha, la web vuelve a estar activa, así que si quieres un título precioso que acredite tus conocimientos en homeopatía y te capacite para recetar sus preparados, sólo necesitarás diez minutos y saber inglés.”

Es llamativo que este señor se haga de la vista gorda. Boiron nunca ofreció título académico, sino un reconocimiento no legal el cual claramente mostraba la leyenda de que ese diploma no implica el ejercicio legal de la homeopatía, ni mucho menos el título de especialista. Los seudoescépticos juegan a entender título como si estuviera validado académicamente. Mulet juega con las palabras, menciona “título de especialista” y luego cambia a diploma jugando a la ambiguedad. Además, el diploma no avala los conocimientos en homeopatia y no te capacita de ninguna manera para recetarlos. Pero supongamos que Mulet estuviera en lo correcto, en el curso se ponía que no toda la homeopatía se recetaba siempre en “altas potencias”, ¿cómo es que Mulet no se diera cuenta de algo tan básico? Mulet al presentar el diploma sin valor académico de otra manera, está cayendo en el intrusismo, además de que llega a difamar e inventar cualquier tontería que se le pase por la mente:

UN HOMEÓPATA NO SE PREOCUPA POR TU SALUD
Se supone que un homeópata es alguien que te vende unos preparados que dice que pueden curar todas las enfermedades habidas y por haber, pero que realmente no son más que píldoras de azúcar, y eso es peligroso.”

Por fin, ¿en qué quedamos, Mulet? Al principio reconoce que existen colirios y ampollas bebibles, ¿estos son píldoras de azúcar?, en el caso de los glóbulos ¿la lactosa es meramente en azúcar?, y en las soluciones hidroalcohólicas ¿son meramente o solo azúcar? ¿todos los homeópatas “dicen” que pueden curar “todas las enfermedades habidas y por haber”? No lo demuestra, se la pasa imaginando que todos los homeópatas son iguales y con eso crea un hombre de paja para salir victorioso:

Pero en ambos casos resulta peligroso para tu salud porque su concepción sobre ésta, así como de la enfermedad y la farmacología, está por completo equivocada desde la base”

Como se vio al inicio, Mulet dio un claro ejemplo de que no entendió lo más esencial de homeopatía, además de que plagia, mal interpreta los estudios para generalizarlos a su conveniencia, usa citas erróneas o evita citar referencias en partes que no apoyan su punto. En esta ocasión termina por definir la homeopatía como totalmente inocua y luego que es peligrosa porque, según él, siempre se muere la gente, aunque no lo prueba. A esta lista se puede añadir cuando inventa más tonterías:

“Pues no, tenemos casos documentados de gente que ha utilizado protección homeopática para la malaria y, efectivamente, la ha pillado.”

Por “casos documentados” se refiere algunos reportes de toxicidad. ¿Recuerdan que Mulet ponía el Zicam, que son bajas potencias, como homeopático? Pues bien, ahora asegura que hay casos donde usar la homeopatía ha provocado la muerte. ¿Cuál es el problema? Que su definición no encaja, según Mulet la homeopatía sólo son altas potencias, pero cita una carta al editor publicada en el 2000 por el British Medical Journal [21], la cual por cierto se titula La homeopatía podría no ser efectiva para prevenir la malaria, y se trata del caso de una mujer de 40 años tratada con homeopáticos a la cual le recetaron:

  • Malaria officinalis 4 CH

  • Ledum palustre 5 CH

Si nos fijamos, 4CH y 5CH en disolución ni siquiera pasan la constante de Avogadro, así que según el criterio personal de Mulet no serían homeopáticos. Además en la carta no detallan prácticamente nada útil. Así que nuevamente aparecen las incoherencias porque se menciona que la paciente de 40 años no tenía malaria, sino una infección bacteriana por lo que los autores concluyen `Este caso confirma la ineficacia de los medicamentos homeopáticos en la prevención y tratamiento de la malaría´[21]. Sin embargo, confunden prevención con tratamiento haciendo que la conclusión de los investigadores resulte injustificada y sea una falacia (por supuesto, no se afirma que la malaria se curé con homeopatía). Además Mulet cae en otra grave contradicción, si sólo acepta como pruebas los resultados de ensayos controlados con placebo ¿por qué acepta casos aislados pobremente documentados? ¿por qué esa clara doble moral en su discurso? Y es entonces cuando Mulet vuelve a hacer lo mismo, repite que las anécdotas no prueba nada pero las usa cuando le convienen:

Existen casos de personas cuya muerte ha sido atribuida al uso de homeopatía en vez de tratamientos válidos. Algunos nombres: Penelope Dingle por tratarse con esta terapia un cáncer, Luca Monsellato, un niño de cuatro años, por una neumonía, Paquita Barber, en Lleida.] Si quieres la lista completa, la tienes aquí:
http://whatstheharm.net/homeopathy.html.”

Por casos entiende una página que recopila noticias de internet, periódicios y algunos pocos casos de toxicidad (¿adivinen? por tinturas madre, que según Mulet no pueden ser usadas en homeopatía). ¿Qué es “Whatstheharm”? Es un sitio creado por el ingeniero en software Tim Farley, miembro de la Fundación Educativa James Randi (JREF) en Florida, EE.UU. El sitio es un intento de difundir casos de personas que han sido dañadas tanto física, mental y financieramente por parte de las llamadas medicinas alternativas, herbolaría y otras. Eso parece un proyecto legítimo salvo que, al menos para la homeopatía, la mayoría de casos difundidos por parte de Whats the harm son confusiones. La página enlzada prueba que Farley hizo una selección caótica de casos, que en su mayoría no tienen pies ni cabeza. Se trata de personas que lamentablemente y en su mayoría fallecieron no por la homeopatía, sino al seguir una dieta estrictamente vegetariana o, en su defecto, haber utilizado remedios herbolarios en concentraciones tóxicas, o en menor proporción algunos pocos casos de preparados homeopáticos en bajas potencias. Es como si concluyeran que la aspirina es mala porque alguien que no comía, estaba desnutrido y hacía dietas tomaba aspirina para calmar su dolor de cabeza. Ergo, seudoescépticos como Mulet hacen una relación causal falsa y generalizan culpando al paciente.

Esto es interesante porque Mulet es de la idea de que algo es homeopatía siempre que esté diluido al punto de que la concentración del soluto sea teóricamente nula, pero como ya hemos visto cuando le conviene reconoce que las bajas potencias también son legalmente reconocidas como homeopatía, independientemente de si algunos practicantes no lo reconocen. Pero no contento con mentir, Mulet trata de usar algunos datos históricos para tratar de convencer que la homeopatía debería desaparecer:

Lo más gracioso es que en 1930 la homeopatía había pasado de moda. Un editorial de la revista JAMA del año 1932 habla de la muerte de la homeopatía, puesto que la mayoría de las escuelas que enseñaban homeopatía estaban cerradas y los homeópatas habían desaparecido. No obstante, como en las películas de vaqueros, siempre hay una salvación en el último momento. En este caso tiene un nombre propio, Adolf Hitler. Al ser la homeopatía un sistema médico propiamente alemán, Hitler lo vio con buenos ojos por motivos nacionalistas. De hecho, se realizó un estudio a gran escala sobre su efectividad, pero los resultados nunca se hicieron públicos y los datos se perdieron en la guerra. La leyenda dice que los destruyeron de forma intencionada porque contradecían las expectativas, pero no tenemos ninguna prueba de esto.”

No, lo más gracioso es que fue parcialmente cierto, no es que la homeopatía “pasara de moda,” sino que la Asociación Médica Americana y los farmacéuticos habían tratado de cerrar varias escuelas y hospitales homeopáticos apelando a que, según ellos, no cumplían con los estándares de calidad en educación [22]. En cuanto Alemania, Mulet se olvida de citar la fuente de su afirmación, menos mal que plagiar se le da muy bien, pues se trata de una investigación histórica[23]. Lamentablemente tal investigación tiene mucho de especulación, por lo que es frecuente que los seudoescépticos hagan una asociación interesada entre nazismo y homeopatía para calificar a éstos de nazis (pese a que Mulet lo niega al iniciar el capítulo, al final se contradice y lo acaba haciendo). Aquí lo interesante a mencionar es que, siguiendo el mismo esquema de Mulet podríamos calificar actualmente a todos los científicos especializados en física atómica de nazis, lo cual evidentemente sería absurdo.

De cualquier forma, el supuesto informe alemán reportado por el oficial Klaus Donner no son más que, según algunos críticos, documentos personales[24], y es la anécdota de Donner sobre supuestos informes negativos destruidos, ¿pruebas? Ninguna. Además, para Mulet los nazis eran malos, si eran malos, ¿qué le hace pensar que Donner estuviera en lo correcto?

Habría que preguntarse cuál es la razón de que Mulet rechace las anécdotas de eficacia de la homeopatía pero al mismo tiempo considera como válido la anécdota de Donner. Nuevamente se comenta que Mulet les da la validez a las anécdotas cuando le conviene siempre y cuando den apoyo a su agenda.

Mulet concluye el capítulo de forma tajante: ‘Por lo tanto, la homeopatía no surge de la observación y la experimentación como la medicina, sino que se basa en las ocurrencias de un señor.’ Tal conclusión no está validad más allá de tergiversaciones, mal entendidos, plagio y una serie de argumentos repetidos hasta el hartazgo que no difieren, en esencia, de otros libros de corte seudoescéptico.

El 17 de Marzo de 2018, Mulet publicó una nota en El País y donde repite exactamente lo mismos mitos desmontados. No añadió nada, todos los “argumentos” de Mulet en contra de la homeopatía han sido totalmente desmontandos. Mulet es un completo charlatán y embustero sin ética. Y el País es un medio manipulador donde sus directivos y periodistas acusan y cuando los crítican se sienten acosados y se hacen las víctimas de supuestas campañas en su contra. 

Parte III: ¿”El profe” más analfabeta de Granada?

Arturo

Arturo Quirantes

El Dr. en física español Arturo Quirantes Sierra es profesor en la Universidad de Granada. Le conocen como “el profe de física” y publicó en 2014 un panfleto. A diferencia de los otros dos libros, el ejemplar es gratuito. Puedo asegurar que Quirantes copió la mayor parte de lo que viene en la Wikipedia. Este señor escribió algo que no puede ser más que un “crítica” bastarda y gratuita, aunque una pequeña diferencia con sus colegas de Círculo “Escéptico” o ARP-SAPC, entre los que se encuentran Mulet y Chordá, es que todo el libro está dedicado a la homeopatía, algo así como un intento de libro negro de la homeopatía análogo al libro negro del psicoanálisis. Entre ellos podremos observar que Arturo intenta refutar el libro blanco de la homeopatía -escrito por dos catedráticos de farmacología- citando apenas algunos párrafos de historia de la homeopatía en España. ¡Y ya! Veamos un poco más:

a) En el capítulo dos, “La homeopatía según la ciencia” apenas describe el caso de Jacques Benveniste contra James Randi y compañía. Y según “el profe”:

La cuestión se dirimió en los laboratorios. No en los de Benveniste o en los de Stewart, sino en los del resto del mundo. En estos casos, la forma más eficaz de demostrar si alguien tiene o no razón es duplicar sus resultados. Un equipo del University College de Londres lo intentó en 1993, y fue incapaz de reproducir los descubrimientos de Benveniste.”

Ahora si vamos a la página 51 del informe blanco de la homeopatía podrán observar que a diferencia de “el profe”, los farmacólogos que escribieron el informe mencionan un gran cantidad de referencias científicas de experimentos posteriores a 1993 realizados en otros laboratorios. Y además, el experimento del cual se sostiene “el profe”, como si fuera un clavo ardiendo, no menciona precisamente lo que cree cualquier “escéptico”. Como el que no quiere, el señor Arturio Quirantes vuelve a intentar invalidar a otro científico, esta vez a Luc Montagnier:

Ocasionalmente aparecen nuevas “pruebas” de la existencia de un efecto memoria en el agua, llámese así o de otra forma. La memoria del agua recibió el apoyo de nada menos que Luc Montagnier, premio Nobel de Medicina en 2009 y codescubridor del virus del SIDA. En 2009, Montagnier publicó dos artículos que apoyaban la teoría de la memoria del agua, y en unas polémicas declaraciones afirmó que Benveniste tenía razón. Los trabajos de Montagnier han sido criticados, pero la comunidad homeopática ya tiene asumido que el premio Nobel prácticamente demostró que la homeopatía funciona”

Noten como trata de manipular aplicando el que “ocasionalmente” aparecen pruebas, como si rara vez se publicaran. Además se enfoca en un ejemplo, pues el señor Arturo Quirantes no pudo encontrar un estudio que fallará en replicar los resultados de Montagnier, así que se conforma con poner que por ahí alguien criticó los trabajos. Y es cierto, hay varias críticas, pero todas no pasan de meros comentarios ignorantes como el caso de la seudoescéptica Harriett Hall. Demos un vistazo a las tonterías de esta señora. Hall comienza poniendo que el primer artículo de Montagnier no sirve de nada porque la aceptación del mismo fue demasiado breve para ser correcto:

‘The article is not written in the usual scientific format – it lacks separate sections for Methods, Results, etc. There are numerous typos and language errors that should have been caught by any proofreader even if the peer reviewers missed them. The editor in chief is in Shanghai, and four of the other editors are in various Chinese cities, while the other two are US based but have Chinese names. Montagnier is on the editorial board. It says it is peer-reviewed, but the speed of the process is worrisome: the Montagnier article was received 3 January 2009, revised 5 January 2009 and accepted 6 January 2009.’

Ya hace unos días publiqué una crítica al Dr. en física Carlos Sabín, quien tomó a Hall como referencia de la “crítica”, para quien todavía no lo haya leído puede encontrarla en el menu principal del blog o dando click aquí.

‘By filtration, they were able to determine the particle size of the components that were associated with positive results. There were particles of DNA present, in contrast to high homeopathic dilutions where no molecules of the original substance remain.’

Lo que no invalida que encontraron un efecto memoria. Y por “high homeopathic dilutions” la señora Hall no toma en cuenta que a esas “diluciones” la teoría química estandar predice que no deberían moléculas de ADN a ese grado, cosa que Montagnier probó que no sucede así, ergo, se falsan algunos presupuestos de la teoría de disoluciones. Pero si esto no es gracioso, Hall prosigue:

‘Homeopathy postulates effects at most dilutions, with increasing effects as the dilutions become greater. In this study, there were no effects at low dilutions. There were a series of positive effects at high dilutions but the effect size did not increase progressively as the dilution increased. At the highest dilutions, the effect vanished.’

Este es uno de los errores más comunes entre los seudoescépticos, por alguna extraña razón siempre alucinan y creen que si algo se diluye, como digamos gasolina, ésta debería hacerse muy reactiva y producir mucho combustible, explotar inmediatamente y que sería más explosiva una 30CH que una 20CH. Pues la misma Hall cree que no puede haber un momento de transición de efectos entre diluciones, no siendo como ella o sus secuaces deliran:

”They talk about water structures and polymer formations, but acknowledge that these associations appear to be very short-lived. In this study they found that the effects lasted for several hours, sometimes up to 48 hours – but not longer. Homeopathic remedies are not administered within hours of their preparation. They supposedly remain effective for long periods. Most homeopaths say that homeopathic remedies do not require expiration dates and will remain effective indefinitely as long as they are properly stored.’

Lo que tampoco afecta el argumento del estudio porque según la charlatana de Hall, el agua nunca podría mantener una estructura durante más de 50 femtosegundos. Y Montagnier y colaboradores claramente prueban que sí lo hace bajo determinadas condiciones. Pero cuando Hall escribió en el 2009, probó que tiene problemas de lecto comprensión, al principio de su crítica ponía que el estudio no tenía nada que ver con la homeopatia:

‘Nope. Sorry, guys. It doesn’t. In fact, its findings are inconsistent with homeopathic theory. The study has nothing whatsoever to say about homeopathy. ‘

Pero en 2015 las torcas se le invirtieron como se puede ver en el documental dirigido por el productor Daniel Leconte, donde Montagnier sí aclara que sus experimentos en colaboración tienen mucha relevancia, aunque no pruebe la eficacia de la homeopatia.

b) En el capítulo tres, El artículo de rey intenta engañar al lector haciendo creer que sólo ha habido un tipo de experimento físico relacionado a la homeopatía (aunque antes había mencionado que “ocasionalmente” aparecían nuevos experimentos, sí, en plural):

“En última instancia, la idea es que hay un mecanismo, algo que no sabemos de qué se trata pero que debe estar. Haberlo, haylo. Si la ciencia no lo encuentra porque los científicos son unos zotes, peor para ellos. Por su parte, la ciencia afirma que no existen pruebas de un efecto físico o químico más allá del límite de Avogadro. Bueno, la verdad es que sí existe una prueba. Se trata de un artículo publicado en 2003, el llamado Artículo Rey. Es uno de los puntales a que se agarran los homeópatas para demostrar que sí hay un efecto físico medido a diluciones extremas. Su análisis resulta muy revelador, así que le dedicaremos todo un capítulo”

Tras dos años después Al señor Arturo le salió el tiro por la culata. En el blog Hezeptikos pueden encontrar un detallado análisis hecho por un bloguero, quien clara y contundentemente mostró que Arturo miente a más no poder. Pero no contento con esto hacer el rídiculo otra vez, en 2016 Arturo volvió a intentar críticar otro estudio relacionado a la medición de glóbulos homeopáticos y mediciones con espectroscopía UV: el chiste no le duró mucho porque otro bloguero diferente refutó las tonterías (sí, nuevamente). No basta con que Arturo sea un mentiroso compulsivo, es que si vuelven a revisar el libro blanco de la homeopatía y van a la página 52 podrán encontrar con todo y referencias múltiples alusiones a estudios científicos:

‘En cuanto a la composición, existen múltiples evidencias de diferentes estudios que han tratado de caracterizar la composición del medicamento homeopático. Si bien se han publicado resultados con diferentes métodos de análisis como la termoluminiscencia, la calorimetría de flujo, análisis por conductimetría o espectrocopía de masas, los resultados no son concluyentes y los estudios son de un rigor metodológico discutible. Los más convincentes son los estudios de resonancia mágnetica nuclear (RMN) de mayor calidad metodológica, que demuestran la existencia de un patrín que diferenciaría al medicamento ultradiluido del agua.’ Así, recientemente se ha podido diferenciar las ultradiluciones de histamina de los correspondientes solvementes mediante RMN.’ [25]

Entonces la cita indica que es falso lo que publicita quien cree que o no hay estudios o que hay uno y no más. Pero lo más gracioso no es que Arturo mienta, es que lo vuelve hacer.

c) En el capítulo cinco, “La homeopatía según los estudios clínicos” intenta hacer su propia revisión personal de los meta-análisis, pero termina por repetir las mismas críticas bastardas de sus compañer@s, y que son sencillas de refutar. Pero hay unos puntos que son específicos del señor Arturo. Veamos, según “el profe” cuando se criticó el meta-análisis de Shang et al:

“Ni que decir tiene que la comunidad homeopática no quedó contenta con el resultado, que comenzaron a criticar. No estaban de acuerdo en absoluto en que nadie estropease las conclusiones del metaestudio de Lancet 1997 (a pesar de que, como hemos visto, no los deja muy bien parados). Un artículo de Rutten y Stolper en la revista Homeopathy criticó la elección de los análisis del metaestudio de 2005, y afirmó que la calidad de los tests homeopáticos eran superiores a los de la medicina convencional. Fíjense en el detalle: critican un metaestudio porque los resultados no les son favorables, pero al mismo tiempo aceptan la conclusión de que los estudios homeopáticos analizados son de mayor calidad. ¿Un estudio con datos homeopáticos de mayor calidad concluye que la homeopatía no funciona? Yo, en esas circunstancias, sería proclive a establecer una relación causal, a saber, que cuando se utilizan estudios de alta calidad se demuestra que la homeopatía no funciona.”

El párrafo mostrado es muy especial porque indica que Arturo tiene severos problemas de lecto comprensión o realmente sabe que miente. Según “el profe” los autores del re-análisis al meta-análisis encontraron que la calidad de estudios analizados de la homeopatía eran de mejor calidad que la muestra de estudios de la medicina “convencional”. Lo que el embaucador no menciona es que no fueron ellos (los autores del re-análisis) quienes lo afirman, son el propio Shang et al apenas en el resumen:

‘110 homoeopathy trials and 110 matched conventional-medicine trials were analysed. The median study size was 65 participants (range ten to 1573). 21 homoeopathy trials (19%) and nine (8%) conventional-medicine trials were of higher quality. In both groups, smaller trials and those of lower quality showed more beneficial treatment effects than larger and higher-quality trials. When the analysis was restricted to large trials of higher quality, the odds ratio was 0·88 (95% CI 0·65–1·19) for homoeopathy (eight trials) and 0·58 (0·39–0·85) for conventional medicine (six trials).[26]

Las cuentas son muy sencillas señor Arturo, 21 estudios fueron de mejor calidad contra 9 de medicina “convencional” en el primer subrgrupo, y en el segundo subgrupo fueron 8 vs 6, respectivamente. Lo que los autores del re-análisis prueban es que un ensayo para una condición donde la medicina “convencional” no fue efectiva, influyó en el resultado global de manera muy sesgada, y que tanto los estudios de homeopatía de tamaño “pequeño” como los de “gran” tamaño, según los estándares del propio Shang et al, fueron en promedio de mejor calidad:

‘A review of data provided after publication of Shang et al’s analysis did not support the conclusion that homeopathy is a placebo effect. There was intermingling of comparison of quality and comparison of effects, and thus matching was lost. The comparison of effects was also flawed by subjective choices and heterogeneity. The result in the subgroup from which the conclusion was drawn was further influenced by the choice of cut-off value for ‘larger’ trials. If we confine ourselves to the predefined hypotheses and the part of this analysis that is consistent with the comparative design, the only legitimate conclusion is that quality of homeopathy trials is better than of conventional trials, for all trials (p = 0.03) as well as for smaller trials with n < 100 (p = 0.003).’ [27]

Pero como no podía faltar, el señor Arturo no estuvo de acuerdo con la conclusión del re-análisis, así que intenta retorcer los resultados con la excusa de que el odds ratio (OR) no es una medida exacta, aunque sea el mismo parámetro que usan los meta-análisis publicados por la Colaboración Cochrante. Así que según Arturo, el OR es útil sólo cuando le da la razón. Pero no siendo suficiente, el señor escribe mal:

“Según el metaestudio de Lancer (2005), los análisis basados en medicina convencional se llevaron un OR de 0,58, con un intervalo de confianza de [0,39 – 0,85]. Es decir, hay un 95% de papeletas de que ese OR esté entre 0,39 y 0,85. En cualquier caso, no sólo el OR sino todo el intervalo está por debajo de 1, lo que sustenta fuertemente la hipótesis de que la medicina convencional funciona.”

¿Lancer? Quizá el señor Arturo estaba pensando en ropa de lencería porque el nombre de la revista es The Lancet.

“Por su parte, los análisis de homeopatía obtuvieron un OR de 0,88, que aunque es inferior a uno está lo bastante cerca de él para que los resultados no sean tranquilizadores. Su intervalo de confianza es de [0,65 – 1,19]. Eso significa que hay una cierta probabilidad de que el OR esté por encima de la unidad, es decir, tenemos algo del tipo “parece que funciona pero no está claro.”

Y:

Rutter y Stoper criticaron la metodología del metaestudio, cuestionando el tamaño de las muestras, el número de artículos utilizados, la estimación de los sesgos… todo buscando no la verdad científica, sino el OR mágico que “demostrase” la validez de la homeopatía. Al final, llegaron a un resultado: los estudios homeopáticos deberían tener un OR de 0,76 [0,59-0,99], “lo que no es compatible con la hipótesis de un efecto placebo” según afirman ellos. Estadísticamente pueden estar en lo cierto, pero piensen en el significado global. Después de evaluar todas las variables y adaptarlas a favor de su teoría, resulta que solamente consiguen un OR cuyo intervalo de confianza apenas se despega de la unidad, lo que no resulta muy impresionante.”

Ya, primero era que la homeopatía nunca había probado tener un efecto estadísticamente mejor que el placebo y luego que después de todo sí hay estudios pero que ninguno es de buena calidad, según él. Arturo escribe incorrectamente los apellidos de los autores del re-análisis, no son “Rutter y Stoper”, el apellido correcto es Rutten y Stolper, respectivamente (aún cuando  antes, en un párrafo, sí escribió bien los apellidos). Además, el re-análisis prueba que la conclusión de Shang et al no es correcta, pero Arturo pasa a poner otra excusa barata para que el lector piense en el “significado global” cuando el valor del OR es equivalente al de muchos fármacos “convencionales”, y que además, el OR de 0.58 para la medicina “convencional” fue influido por dos drogas retiradas por la FDA en 1997 debido a que producían efectos secundarios graves, se trata de la Dexfenfluramina y la Fenfluramina. Y no es que la FDA sea la entidad más coherente, pero a veces ha hecho lo correcto.

Entonces al señor Arturo no le parce extraño que le receten fármacos o incluso que haya fenómenos físicos con efectos de magnitud risible pero importante, porque para él no son “muy impresionantes”, y no para de hacer el ridículo:

“Los dos metaestudios de Lancet son buenos ejemplos de cómo los partidarios de la homeopatía tuercen los resultados hasta adaptarlos a sus creencias. El metaestudio de Linde (1997), apenas benévolo y con múltiples advertencias, es un ejemplo de cómo los homeópatas convierten la separación entre éxito y fracaso en una frontera flexible hasta más no poder. En lo que respecta al de Shang (2005) ha sido escrutado en busca de cualquier posibilidad de error o mala práctica, y en el proceso no persiguen demostrar científicamente la verdad, sino tan sólo sembrar una duda razonable que les permita salvar los muebles. Usan las mismas tácticas y ponen el mismo celo con el que un abogado criminalista busca cualquier fallo de procedimiento para exonerar a su defendido de una acusación de asesinato.”

Ahora cita Linde como quien le da la razón y acusa a los autores del re-análisis de Shang de manipulación. Pero parece que es medio distraido porque el propio Linde criticó el meta-análisis de Shang: En la edición impresa no incluyeron los estudios que analizaron, además de que hicieron un meta-análisis a su medida (¡irónicamente es la crítica que Arturo le hace los homeópatas!). Veamos la conclusión de Linde y Jonas, quienes critican a los homeópatas, pero también a Shang:

‘The Lancet should be embarrassed by the Editorial that accompanied the study. The conclusion that physicians should tell their patients that “homoeopathy has no benefit” and that “the time has passed for. . . further investment in research” is not backed at all by the data. Our 1997 meta-analysis has unfortunately been misused by homoeopaths as evidence that their therapy is proven. We now find it extremely disappointing that a major medical journal misuses a similar study in a totally uncritical and polemical manner. A subversive philosophy serves neither science nor patients.’ [28]

d) En el capítulo restante Arturo intenta analizar los demás meta-análisis globales anteriores, para no extender el artículo más cualquier lector puede leer el análisis de las tonterías del sociólogo Alexis Carreño, que generalmente no se diferencian en absoluto de las tonterías de Arturo. Lo que sí es que hay una parte donde Arturo miente cuando a Dana Ullman, quien escribió en 2010 un artículo. Según Arturo, Ullman cita el siguiente artículo como defensa:

“Un artículo de Weiser et al (Archives of Otolaryngology–Head & Neck Surgery, 1998). Este no es un metaestudio, sino un artículo que muestra una equivalencia de resultados entre un remedio homeopático y uno tradicional (betahistina) en el tratamiento del vértigo”

Si revisan el artículo de Ullman podrán notar que él nunca afirmó que ese estudio fuera un meta-análisis:

‘There are more than 150 placebo controlled clinical studies, most of which have shown positive results, either compared with a placebo or compared with a conventional drug.’

Como pueden apreciar, Ullman menciona correctamente que ese estudio [29] está dentro la categoría estudios controlados, no dentro de los meta-análisis. Una búsqueda extremadamente sencilla permite encontrar que sí hay un meta-análisis comparando el homeopático vs la betahistina [30]. ¿Por qué entonces Arturo es tan incompetente de atribuir cosas que nadie más afirma, excepto él? Pero los niveles demenciales de Arturo no se agotan, en su libro termina el capítulo con:

“Vean ustedes cómo los resultados reales son, de nuevo, muy distintos a lo que parece en un principio. De un plumazo, los “más de 150 estudios clínicos” con resultados positivos se convierten en uno; y un nuevo mestaestudio “favorable” (Jonas 2003) es, realmente, una advertencia sobre la calidad de los estudios homeopáticos

Jonas no publicó un “metaestudio”, es una revisión sistemática que son cosas difetentes. Además, Ullman cita correctamente esa revisión, y es cierto que se trata de una advertencia de la calidad de los estudios, pero también se indica claramente que los autores encontraron que había estudios “positivos” y “negativos”, no sólo de un tipo:

‘There is also evidence from randomized, controlled trials that homeopathy may be effective for the treatment of influenza, allergies, postoperative ileus, and childhood diarrhea. Evidence suggests that homeopathy is ineffective for migraine, delayed-onset muscle soreness, and influenza prevention. There is a lack of conclusive evidence on the effectiveness of homeopathy for most conditions’. [31]

Como el señor ya no sabe que inventar, cree que todos los estudios con resultados “positivos” siempre han sido de baja calidad:

“¿Observan el patrón recurrente? Siempre es el mismo. Los estudios examinados son de baja calidad, hacen falta datos de calidad para extraer conclusiones; y a pesar de eso, para los homeópatas son casos claros de éxito. Sinceramente, a mí me da la impresión de que los homeópatas, al encontrarse con términos como “resultados positivos,” sencillamente dejan de leer y apuntan el estudio como “favorable a la homeopatía” sin leerse la letra pequeña que viene después

Veamos lo que pone el investigador Robert Hahn en su análisis más reciente cuando analiza el meta-análisis de Linde:

‘The 89 clinical trials were grouped according to the Jadad score, which describes the quality of clinical trials on a scale ranging from 0 to 5. Linde et al. found that the strength of a meta-analysis became gradually poorer when dealing with studies of higher quality, but the relationship was not linear; the 10 studies with the highest quality score (Jadad 5) had greater strength in favor of homeopathy than those with Jadad 3 (19 studies) and Jadad 4 (11 studies). For all 6 Jadad score levels, homeopathy was still statistically superior compared to placebo.’ [32]

Entonces, incluso tras un análisis riguroso Linde encontró que no todos los estudios de alta calidad siempre dieran un resultado “negativo”, que hagan falta datos de mayor calidad es algo que es necesario pero no invalida que haya algunos estudios de alta calidad con resultados “positivos” [33-35]. Ergo, no es cierto que siempre sea lo mismo como afirma el embaucador de Arturo Quirantes. Y mucho menos es cierto que todos los homeópatas o no homeópatas no lean las “letras pequeñas”.

Repasando

Los tres libros presentan un fuerte sesgo anti-homeopatía. A partir de lo anterior, se puede concluir que la mayoría de los “argumentos” de Mulet y Carlos Chordá no tienen sentido. Además, la calidad de ambos libros es tan pésima que el del primero carece totalmente de referencias con respecto a lo que crítica, mientras que el de Mulet no promete lo que vende dado que no en pocos casos usa como fuentes creíbles a la Wikipedia o parafraseó párrafos de ahí y sólo añadió la referencia para disimular que leyó la literatura. Además, en los restantes capítulos es posible advertir que no los escribió Mulet, sino sus compañeros como son el psicólogo Eparquio Delgado y el biólogo Álvaro Bayón Medrano, una actividad conocida como ghostwriting.

Para el caso de Quirantes es aún más grave, literalmente su libro tiene en algunos capítulos las referencias a los autores y el libro no cuenta con una sección básica llamada bibliografía. En otros casos las referencias a los autores dentro del cuerpo del artículo están incompletas o mal citadas, y además suele meter palabras en la boca de los demás, inventando su propia realidad para crear su propio hombre de paja. Así, los tres mosqueteros seudoescépticos le dan atole con el dedo a la gente.

No es la primera vez que Mulet es criticado por publicar basura y venderla. Mi crítica no es nueva, fue publicada preliminarmente por primera vez en un blog anterior por allá del 2014. A pesar de que la crítica estaba disponible, Mulet no se ha retractado. Peor, la propia ARP-SAPC de la cual Mulet es socio, le concede auto premios con nombres tan patéticos e infantiles como “Premio Lupa escéptica”, donde se auto promocionan obras que ellos mismos maquetan, venden y publicitan. Y además sus socios llegan a tener como un tipo de alucinaciones y delirios de persecución porque creen que es ‘acoso e insulto’ criticar a Mulet, es decir, son una secta que percibe como ataque la crítica externa. En el caso de Chordá, cuya crítica fue anterior a la de Mulet exactamente en 2012, su megalomanía le ha impedido responder racionalmente y se ha escudado en que no le gustan los “anónimos” ¡aunque no duda en citar como fuente a blogs anónimos! Cuando a ambos se les pidió que refutarán ambos artículos, simplemente se negaron, en el caso de Mulet me bloqueó mientras tanto Chordá borró prácticamente la mayoría de mis comentarios en su blog. Al igual que sus dos compañeros, Arturo trata de verle la cara de tontos a los demás, creyendo que nadie lo puede confrontar con argumentos. Por curiosidad, vayan a la página de Naukas y revisen las notas de Arturo donde podrán encontrar la mayoría de comentarios de personas que religiosamente se tragan sus tonterías, pero cuando lo critican se hace el ciego.

Conclusiones

Al igual que los libros criticados, las conclusiones de Hormigo no son correctas porque no se molestó en citar referencias más recientes y abusa del cherry picking, prácticamente quien lea el contenido de su trabajo podrá encontrar que se trata de otro intento de ofuscar y adornar con palabritas y explicaciones “sociológicas” que se saca de la manga.  Entonces, ahora hay claras pruebas de que los seudoescépticos son en buena medida embaucadores. Si los seudoescépticos de mayor autoridad y peso fallan, automáticamente quedan invalidados los demágogos de menor calibre que usan las mismas excusas.

Advertencia

Antes de que consideres comprar un libro de la editorial Laetoli o cualquier libro de “divulgadores escépticos” piensa que estás enriqueciendo a una industria corrupta y que se pone las rodilleras ante cualquier monopolio que busque plasmar sus intereses. No te dejes engañar por gente que se viste “racional” cuando le conviene o se pone una bata y gafas contra luz láser y va repartiendo el carne de “magufo”. Pero si de todas formas decides comprar ese tipo de libros chatarra, considera obtener copias o piratearlo sin que les des dinero, porque si tanto amor tienen a su “profesión” pues que lo hagan gratis fuera de las instalaciones académicas, en alguna feria errante o en su casa. Lee con cuidado y busca si no te tratan de mentir más de lo que supuestamente “refutan”. Pídeles cuentas, exige que te muestren su título profesional de divulgadores y filósofos escépticos (ya que así se ponen), no dejes que te impresionen porque usen algunos conceptos técnicos, cuestiónalos y si hacen como que no escucharon la pregunta, ¡huye de ellos! Si te citan la falacia del “consenso  científico” con sus opiniones, ¡huye otra vez!

Coda

Los lectores no deberían sorprenderse que tanto Mulet como Chordá, a pesar de tener doctorados, confunden conceptos elementales. En otros casos no es la primera vez que le critican a Mulet sus tonterías. Por ejemplo, pueden leer la crítica de la Dra. en física Margarita Mediavilla al libro de Mulet “Comer sin miedo”. Además, no soy el único al que Mulet se ha negado a responder. Quizá los libros “escépticos” deberían ir en la sección de ¡cuñaos seudoescépticos! ¡Exija a su libreria local que abra nueva sección!

Adendum 

Tras la publicación de este artículo, el 4 de diciembre la periodista Marta Ley su equipo de camarógrafos publicaron una nota especial dedicada a la homeopatía. Lo primero que podrán notar es que hay un vídeo donde meten forzadamente el libro de Mulet y otro de la editorial Laetoli.

Elmundo_2

Un señor que usa la falacia ad-populum y no argumenta nada. Hay que creerle porque El Mundo es “prestigioso”.

Mulet

El Mundo metiendo publicidad al principio del vídeo.

La nota escrita por Marta Ley es un ejemplo de lo que se puede lograr mediante la manipulación y el uso de información supuestamente “escéptica”. Toda la nota se dedica a repetir los mismos “argumentos” fraudulentos de Mulet, Quirantes y Chordá, pero añadiendo entrevistas con Elena Campos Sánchez (APETP). Además, el punto estelar es cuando ponen que para desmontar la homeopatía basta con leer los artículos de Arturo Quirantes:

Quira

Según Marta Ley, Arturo Quirantes es la máxima fuente de confibialidad para “desmontar” la homeopatía.

Es extremadamente sencillo y claro dar cuenta que Arturo Quirantes no es ninguna autoridad creíble. Sus tres “argumentos”, que según Marta Ley “desmontan” la homeopatía, han sido refutados:

  • El análisis del artículo presentado en el blog indica que Quirantes no puede usar el meta-análisis de Lancet publicado en 1997 a su favor.
  • No hay ninguna prueba de que Arturo refutara el “artículo de Rey”. Es al revés, hay una clara prueba de Quirantes fue refutado hace dos años, como puede leerse aquí.
  • Arturo Quirantes intentó críticar el “informe Suizo”, bajo acusaciones de que todos los autores eran “homeópatas” y por eso sus estudios no valían nada. Como ya mostró en el blog, no todos los autores son homeópatas y Arturo Quirantes miente en varios puntos de su “refutación”.
  • Los “periodistas” de El Mundo basan su conclusión en las opiniones de un “informe” publicado por algunos científicos del Consejo de Academias Científicas Europeas.  A pesar de que tal informe adolece de muchas fallas y sesgos como que es una copia casi en calca de un web “escéptica”, tal como se ha mostrado en el blog.

¿Y cuál fue la respuesta de un miembro del equipo de producción que ayudó a Marta Ley? Pues el señor Luis N. Villaveiran en lugar de responder ante las preguntas que se le han hecho, decide que es mejor inventar eventos de la vida de los demás.

Elmundo

He aquí el ejemplo de que a Villaveiran le afecta que le denuncien por embaucador.

 

Referencias 

[1] Mulet S. (2015) Medicina sin engaños. Destino.

[2] Chordá C. (2005). Ciencia para Nicolás. Laetoli.

[3] Quirantes A. (2014). ¿Homeopatía? va a ser que no. CC.

Chordá

[4] Getoff, David J. (2003). “Homeopathy: A misunderstood science”. The Original Internist.

[5] Almuina A y Paneque M. (2007). Homeopatía. Revista Cubana de Medicina General Integral.

[6] Temgie M, et al. (2017). Establishing the interfacial nano-structure and elemental composition of homeopathic medicines based on inorganic salts: a scientific approach. Homeopathy.

[7] Cutica I, Mc Vie G y Pravettoni G. (2014). Personalised medicine: The cognitive side or patient. European Journal of Internal Medicine.

[8] Bonamin L y Waisse S. (2014). Biology and sign theory: homepathy emerging as a biosemiotic. Journal of Medicine and Person.

[9] Johnson T, Heather B. (2007). Where does homeopathy fit in pharmacy practice? American Journal of Pharmaceutical Education.

[10] Lovyshev V. (2005). Water is a sensor to weak forces including electromagnetic fields of low intensity. Electromagnetic Biology and Medicine.

Mulet

[11] Rivers WHR and Webber HN. (1907). “The action of caffeine on the capacity for muscular work”. Journal of Physiology.

[12] Jütte R. (2014). “Hahnemann and placebo”. Homeopathy.

[13] Czupor D, et al. (2013). ” Low potency homeopathic remedies and allopathic herbal medicines: Is there an overlap?”. PlosOne.

[14] Belon P, et al. (2004). “Histamine dilutions modulate basophil activation”. Inflammation Research.

[15] Goldacre B. (2011). Mala ciencia. Paidós.

[16] Mathie R. T y Clausen Jürgen. (2014). “Veterinary homeopathy: systematic review of medical conditions studied by randomised placebo-controlled trials”. Veterinary Record.

[17] Mathie R. T y Clausen Jürgen. (2015). “Veterinary homeopathy: meta-analysis of randomised placebo-controlled trials”. Homeopathy.

[18] Singh V.K. “A double blind placebo controlled trial of `Stodal´ in respiratory tract diseases”. Sbl global.

[19] Zanasi A, et al. “Homeopathic medicine for acute cough in upper respiratory tract infections and acute bronchitis: A randomized, double-blind, placebo-controlled trial”. Pulmonary Pharmacology  and Therapeutics.

[20] ANTA Response to NHMRC Draft Information Paper on Homeopathy. Disponible en: http://www.australiannaturaltherapistsassociation.com.au/news/archive/2014/item_0305_ANTA-Response-to-NHMRC-Draft-Information-Paper-on-Homeopathy.php

[21] Delaunay P. (2010) “Homoeopathy may not be effective in preventing malaria”. British Medical Journal.

[22] Haller John S. (2009). The history of american homeopathy. Rutgers University Press.

[23] Ernst E. (2008). “The truth about homeopathy” [letter + reply]. British Journal of Clinical Pharmacology.

[24] Milgrom L.R. y Moebius S. (2008). Is using Nazi research to condemn homeopathy ethical or scientific? [letter]. British Journal of Clinical Pharmacology.

Quirantes

[25] (2014). Libro blanco. Boiron – Universidad de Zaragoza.

[26] Shang A, et al. (2005). Are the clinical effects of homeopathy placebo effects? Comparative study of placebo-controlled trials of homoeopathy and allopathy. The Lancet.

[27] Rutten A & Stolper C. (2008). The 2005 meta-analysis of homeopathy: The importance of post-publication data. Homeopathy.

[28] Linde K, Jonas W. (2005). Are the clinical effects of homeopathy placebo effects? The Lancet. 

[29] Weiser M, Strösser W & Klein P. (1999). Homeopathic vs conventional treatment of vertigo. Archives of Otolarynology Head Neck Surgery. 

[30] Schneider B, Klein P & Wieser M. (2005). Treatment of vertigo with a homeopathic complex remedy compared with usual treatments. Arzneim Forsch Drug Research. 

[31] Jonas W, Kaptchuk T, & Linde K. (2003). A critical overview of homeopathy. Annals of Internal Medicine.

[32] Hahn R. (2013). Homeopathy: A meta-analysis of pooled clinical data. Forsch. Kompletärmedizin. 

[33] Rutten L, Mathie R, Manchanda R. (2014). Making sense of prior probabilities in research. Trends in Molecular Medicine.

[34] Wassenhoeven M (2006). Scientific framework of homeopathy: Evidence-based Homeopathy. IJHR.

[35] Mattes J. (2014). Scientabilität – eine Antwort auf Homöopathie?. ZEFQ

Anexo

Según el guru Bohoslavsky, con el “escepticismo” deberías poder defender tu postura con argumentos racionales, no con ataques personales. Para muestra de un botón, tienen al médico Daniel Orts, quien se define como “cómediante” y curiosamente es promovido por las dos organizaciones “escépticas” Españolas mencionadas y publicitado por medios como Redacción Médica y el lobby de la “divulgación” seudoescéptica, e incluso el FECyT le promocionó en un vídeo. Este médico se autopromociona en su propio canal de Youtube, donde no podía faltar que usará los mismos trucos que los tres mosqueteros seudoescépticos ya revisados. Cuando un bloguero le cuestionó sus tonterías, el señor respondió a base de desvíar las preguntas.

En mi caso, Daniel Orts no pudo argumentar a su favor y comenzó a usar trucos tan sucios como hacerse pasar por otras personas para engañar, e incluso sin ser psiquíatra intenta diagnosticar a distancia. Pueden observar como el hombre en cuestión trata de disimular que no ve los argumentos, en lugar de eso recurre al ad-hominem barato y la falacia del hombre de paja. También noten como algunos de sus seguidores promueven el cyberbullyng. Además, el señor me acusó de tener 56 cuentas clonadas en twitter, cuando se le pidieron pruebas se negó a proporcionarlas. En cambio, en el blog sí que se mostró que dos de sus “colegas escépticos” usan cuentas clonadas.

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El señor tiene un vídeo donde se supone que “refuta” a la homeopatía. Su queja es que se vende “agua mágica” y para hacerla más rídicula mete comparaciones bobas, pero promete que va a “desentrañar” todo lo relativo a la homeopatía. Y trata de hacer creer que no tiene sentido “buscar algo alternativo”, porque el señor cree que la medicina ya tiene todas las respuestas.

Repite el mismo mito que Chordá, asumiendo que Hahnemann tuvo una ocurrencia al ingerir la cinchona. Y de ahí repite la misma tontería de Mulet y compañia de que Hahnemann debió tener una simple alergía. Pero no explica lo demás.

En otro caso trata de mezclar el Muro de Berlín como ejemplo “de producto homeopático”, aunque primero estaba explicando sobre Hahnemann y luego pasa a otro “remedio” que no sigue las reglas de la homeopatía ni los estandares de las farmacopeas reconocidas

Se inventa que la homeopatía no tiene nada que ver con fitoterapia, porque según toda:

5:15 – “la homeopatía no contiene plantas, en la preparación de los productos homeopáticos, no queda ni un rastro molecular ni siquiera de la sustancia original de ninguna planta, el problema fundamental de la homeopatía es la dilución” 

Pero al mismo tiempo en su vídeo presenta una imagen donde pone que hay potencias de la 1CH a la 4CH, que no superan la “constante de Avogadro”.

Ortsv.png

Orts.

¿Y cuál es el truco del señor Orts?

5:49 – “pero es que los homeópatas juegan con diluciones muchísimo más altas, como por ejemplo, la 20CH, que es un 0, 000… 40 ceros 1 parte por agua de remedio, incluso hay Sepia a 200 diluciones, que esto es básicamente como una pelota de Ping-Pong en el resto del universo, que por cierto un detalle, en Amazon no se pueden vender medicamentos, pero sí se puede vender homeopatía. Es obvio entonces que no son las moléculas lo que le da el sabor a la homeopatía, que ellos curan con energía, con vibraciones. Pero resulta que las buenas vibraciones sólo sirven para pasar una semana cool en Benidor, no para curarte. En medicina, en la biología del cuerpo humano no hay ningún tipo de energía o vibraciones, hay moléculas, hay receptores, hay células y hay principios activos, fuera de eso es magia. La gran mentira de la homeopatía se fundamenta en “la memoria del agua”, y es que cuanto tú utilizas esa sustancia original y la metes en agua y la agitas, la energía de esa sustancia pasa al agua. Y el agua la “recuerda” aunque la molécula ya no esté. Si esto fuese real, los médicos no necesitaríamos recetar pastillas, nos bastaría un paracetamol para todo el hospital, una máquina de agua y un motor de lavadora para que lo agiten. Y así nos abasteceríamos durante años de analgésicos. Ninguno de los fundamentos de la homeopatía tiene el más mínimo sentido biológico.”

Porque claro, todo eso que ponía el guru Bohoslavsky no importa, porque ya sabe que es “evidente”. Pues bien, vayamos a una revisión publicada en el Annals of The New York Academy of Science, con un factor de impacto de 4.706, una revista nada sospechosa de ser “pro homeopatía”, y donde se prueba, a través de una revisión, que algunas células requieren de campos electromagnéticos para funcionar correctamente. Pero es que el señor Daniel Orts sólo lo ve desde un “mínimo sentido biológico” y no biofísico. Su ignorancia no lo excusa para sustentar sus mentiras. Y no contento sigue:

“De hecho yo hace unos meses realicé un suicidio homeopático comiéndome de una tacada “40 sedantes”, pastillas sedantes en las que puede leerse en el prospecto que no tienen ningún efecto sobre la conducción de los vehículos. Pastillas basadas en la caféina, porque si tú tomas cafeína y te alteras, diluyendo esa cafeína podrás curar el insomnio. Con 40 pastillas de cualquier sedante real, pues te vas al otro barrio. Pero yo que me tomé 40 pastillas de sedante homeopático, viviendo y aprendiendo. Y siempre que les digo a los homeópatas cómo es que a mí no me hicieron efecto esas pastillas, pero a la gente que se las toma sí, pues me dicen lo mismo, que yo no creía en ello. Que un remedio sólo te haga efecto cuando crees en él, es lo más antimédico que se me ocurre después de elegir un tratamiento de un paciente con un mono ciego lanzando dardos a una diana con nombres de fármacos. Si tienes que creer en un remedio para que te haga efecto, es que el efecto no está en el remedio, está en la creencia, porque al ibuprofeno o al inhalador del asma, le importa una mierda lo que tú creas sobre él, te va a hacer efecto por su contenido químico…. La homeopatía es una excusa a un precio desorbitado. No existe homeopatía para ningún problema grave, como infecciones, problemas cardíacos o huesos rotos.

Según el señor Orts, el que durante un sucidio homeopático el “sedante” no lo matará es prueba de que la homeopatía no tiene efecto, porque debería haber tenido la misma toxicidad. Como todos los seudoescépticos, se saca de la manga deducciones absurdas a base de su creencia personal en el culto de sus gurues. Además, comienza metiendo vibraciones y llega a soltar que el cuerpo humano no tienen ningún tipo de energía, incluso se pasa por donde le viene cualquier fundamento biofísico del cuerpo humano. Y se le hace sencillo hacer analogías burdas que no tienen sentido, porque el ibupreno no se distingue muy bien del placebo, o con el ejemplo de algunos casos donde los inhaladores para el asma funcionan igual que un placebo. Pero veamos otro truco barato de Orts:

9:30 “La homeopatiía, que debería llamarse agua de placebo, nunca ha demostrado ser más efectivo que éste en todos los estudios que a los que ha sido sometida. Siempre que ha sido estudiada rigurosamente en estudios gigantescos como el del NHMRC de Australia, la Cámara de los Comúnes de Reino Unido, la Comisión de Ciencia y Tecnología, la Oficinal Federal Públia de Suiza. Estos gigantesos de estudios siempre han concluido lo mismo, que la homeopatía es un fraude, un fraude que se ha instalado en decenas países desarrollados como negocio de placebo. Y aún as, en muchos países subdesarrollados poniendo en peligro miles de vidas queriendo tratar la malaría y el sida con sus remedios. Es que joder, la misma directora de Boiron, el principal laboratorio homeopático admitió que no sabía cómo funcionaba la homeopatia. A día de hoy este chorrrada está anidada en númerosas faramacias sin tener el más mínimo fundamento”

Veamos, el señor cita como argumento de peso que la directiva de Boiron no sabe cómo funciona la homeopatía, aunque Orts olvida que él no sabe cómo funcionan la mayoría de fármacos que receta (si es que lo hace).  Además quiere poner como peso tres “estudios”: El informe “británico” que fue descartado por el propio gobierno, el informe australiano (que ya se mencionó es fraudulento) y se inventa que hay un informe de la “Oficina Federal Suiza”. En este punto tomen nota, el señor hace propaganda descarada poniendo una crítica ¿adivinen? De Arturo Quirantes publicada en Naukas, y que también viene en su libro.

OrtsN

Pero por ahora sería muy largo meterse a ver más bobadas de Arturo, así que mejor vayamos a las conclusiones del “informe” Suizo:

‘Taking internal and external validity criteria into account, effectiveness of homeopathy can be supported by clinical evidence and professional and adequate application be regarded as safe.

Entonces Daniel Orts miente. Pero sus tonterías no terminan:

11:12 – Una de las últimas maniobras más contundentes contra la homeopatía se ha dado en Estados Unidos, cuando el gobierno obligó a todos los laboratorios por ley a etiquetar una gran advertencia en sus productos, avisando de que no tenían ninguna evidencia científica aprobada”

Y pone como imagen una nota donde la nota menciona un tiempo verbal en futuro, no en pasado como Orts afirma:

OrtsN3.png

Y como no podía faltar en la función estelar, Orts hace propaganda descarda a “Farmaciencia”:

11:48 – “Aquí en España, inicitivas como farmaciencia que busca sacar la homeopatía de la farmacia, nos da voz a todos los profesionales sanitarios que conocemos perfectamente cual es le fraude que se está cometiendo. La homeopatía no funciona, no tiene ningún sentido. Y por mucho que se disfrace como medicina, no tiene nada que ver con ella.”

A pesar de que Farmaciencia sea otra fachada de ARP-SAPC, y que sus “argumentos” no son los que tienen sentido, tal como se ha mostrado en la serie del blog dedicada a ellos.

Ladelho

Las respuestas de  de Daniel Orts son delirantes y en lugar de responder ante los argumentos dedica su tiempo a jugar al señor psiquíatra.

 

Orts_pistola

Incluso hay “escépticos” que prefieren resolver las disputas con armas, de juguete o reales, en lugar de argumentos.

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4 comentarios en “Un análisis de libros “escépticos” que son para tirar a la papelera (con una dedicación especial para el diario “El Mundo” y “El País”)

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